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Impotencia o disfunción eréctil
 
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¿Cómo se soluciona la impotencia?

Lo ideal sería conocer con exactitud las causas del problema antes de iniciar cualquier terapia. Por eso el primer consejo es que acudas al médico si realmente tienes problemas continuados de disfunción eréctil.

Tratamientos de la impotencia
© Thinkstock

Hazlo sin ningún tipo de rubor, exponiendo tu caso con claridad. Trata de relajarte y sé sincero, no olvides que tu médico no está ahí para juzgarte, sino para ayudarte.
Es probable que una de las primeras medidas que adopte tu médico sea reducir el consumo de medicamentos que puedan tener efectos secundarios relacionados con la disfunción eréctil.
Normalmente, los doctores sugieren que los tratamientos contra la impotencia han de seguirse del menos al más invasivo, es decir, empezando por los más suaves: primero, el abandono de medicamentos o sustancias no recomendadas (alcohol o tabaco), más tarde, la psicoterapia y modificación de comportamientos, en tercer lugar, si el problema persiste, aparatos de vacío o fármacos y para terminar, cirugía.

Tratamiento contra la ansiedad

Si se descubre que la principal causa de la disfunción eréctil es la ansiedad, el objetivo de la terapia será hacer que desaparezca para facilitar las relaciones.
Se intentará lograr el aumento de los estímulos eróticos y eliminar los que causan ansiedad.
Pero como los estímulos eróticos pueden ser muy diferentes para cada persona, es importante hablar antes con la pareja: ella tiene que aceptar que durante este tratamiento sus necesidades sexuales pueden quedar en un segundo plano, para que el hombre se centre en sus propias sensaciones.
Se comienza entonces por los ejercicios de focalización sensorial, con el fin de que aprendáis a relajaros y a disminuir la ansiedad: en primer lugar, es importante que os situéis en un lugar cómodo. Se trata de acariciarse (también cosquillas, presiones suaves, etc.) mutuamente por todo el cuerpo, pero exceptuando los órganos genitales.
No se pretende llegar a la excitación, por eso quedan prohibidas las zonas erógenas. También quedan aparcados el coito y la eyaculación.
En este caso, el hombre debe ser estimulado, pero no se le debe exigir nada, porque es importante liberarle de la presión de la exigencia de un rendimiento.
Al verse libre de esta exigencia, es muy probable que ya surja la erección, lo cual restablecería la confianza en sus posibilidades.
Se trata, en estos primeros días, de disfrutar de las caricias, simplemente.
Intentad vivid estas sensaciones, pero sin centraros en los genitales.
Más adelante, podéis ir introduciendo las caricias en los genitales: ella debe estimular el pene y, al lograr la erección, detener la estimulación hasta que desaparezca la erección. Al cabo de un rato, repetid la misma operación, hasta que se presente una nueva erección, y dejad que el pene vuelva a su estado inicial de flaccidez. El hombre debe permanecer muy atento a sus sensaciones (puedes recrearte en tus fantasías eróticas si lo deseas).
Cuando creas que has adquirido la confianza necesaria para practicar el coito, adelante. Es aconsejable
que ella se coloque encima de él, y que se retire antes de que su compañero llegue a la eyaculación. Es conveniente que repita este proceso varias veces antes de permitirle eyacular, para que él vaya perdiendo la ansiedad que puede causarle la exigencia de rendimiento.
Si la mujer aprieta los muslos después de la penetración, la presión de la vulva ayuda a mantener la erección del pene.
Es probable que en las primeras ocasiones en las que intentes el coito pierdas la erección antes de lo deseado, pero es algo perfectamente normal que no debe desmoralizarte.
Sólo significa que quizás hayas intentado el coito demasiado pronto, por lo que debes continuar unos días más con la estimulación.
En general, la ayuda psicológica es fundamental, sobre todo en hombres menores de 40 años, ya que la causa del trastorno puede ser mental.
Insistimos: el actual ritmo de vida tiende a favorecer tanto la falta de apetito sexual como la impotencia y la eyaculación precoz.Y para no caer en el círculo vicioso de pérdida de confianza y de baja autoestima que retroalimentan las propias limitaciones, lo mejor es evitar las prácticas sexuales en momentos inadecuados, como por ejemplo al final de una jornada agotadora de trabajo. En otras palabras, lo mejor es elegir momentos de ocio y tranquilidad (cuanta más, mejor).

Tratamiento hormonal

Cuando la impotencia está originada por un problema hormonal, las hormonas se administran en forma de parches, píldoras o inyecciones, aunque son pocos los hombres que sufren disfunción eréctil por esta causa.
La terapia con testosterona está indicada sólo en hombres con hipogonadismo (niveles bajos de hormona masculina). Puede utilizarse por vía oral o en parches. La testosterona no se recomienda nunca para hombres con niveles normales de hormona masculina; en éstos puede mejorar el impulso sexual, pero a costa de causar daños sobre la próstata y el hígado, a veces irreversibles. Cuando la impotencia se debe a niveles excesivos de la hormona prolactina, puede ser útil el medicamento bromocriptina.

Tratamiento transuretral

Consiste en la aplicación local de medicamentos a través de la uretra, el conducto por el que pasa la orina. La erección tarda unos minutos en producirse, y el fármaco resulta efectivo en un 43 por ciento de los pacientes.
Entre estos tratamientos, la Asociación Europea para la Medicina Sexual (ESSM) destaca en su guía para pacientes de disfunción eréctil la terapia transuretral Muse. Consiste en insertar un pequeño cilindro de plástico en la uretra, y posteriormente, introducir la medicación. Es importante orinar inmediatamente antes, ya que la orina actuará como lubricante y facilitará la absorción del medicamento para producir una erección. Su aplicación se ve a menudo acompañada de un escozor en la uretra.
También se han registrado pequeñas hemorragias en el conducto urinario.

Inyección intracavernosa

Consiste en inyectar una dosis específica de un fármaco directamente en el pene mediante una aguja fina, para activar los procesos físicos que provocan la erección.
Debe aplicarse diez o quince minutos antes de mantener relaciones sexuales; la dosis se ajusta para que la erección dure aproximadamente una hora. Si dura más allá de las cuatro horas, debes acudir inmediatamente al médico.
Algunas personas que han seguido este tratamiento sufren dolor en el pene durante la erección y existe un pequeño riesgo de que se produzca una cicatriz tras su uso prolongado. La papaverina fue el primer fármaco que se utilizó para este tipo de tratamiento.

Aparatos de vacío

Consisten en un cilindro de plástico que se coloca sobre el pene. Del cilindro se saca aire para realizar el vacío, provocando la entrada de sangre en el miembro para que se produzca la erección. Una anilla constrictora en la base del pene atrapa la sangre y mantiene la erección durante el acto sexual.

Es un método seguro siempre que la anilla no se deje en la misma posición durante más de treinta minutos. Aprender a utilizar esta técnica requiere algún tiempo y buena comunicación entre la pareja.

Implantes peneanos

Actualmente se emplean tres tipos de implantes para el tratamiento de la impotencia: implantes hidráulicos, prótesis e implantes plásticos hinchables; todos ellos requieren intervención quirúrgica. Aunque muchos pacientes se han beneficiado de la cirugía del implante, éste es un procedimiento irreversible; el tejido eréctil se lesiona de forma permanente al implantar estos dispositivos, por lo que ha caído en relativo desuso, a expensas de métodos menos arriesgados y menos costosos.
En el caso de los implantes hidráulicos, las prótesis se activan mediante un mecanismo que sólo produce rigidez cuando se desea. Ofrecen un pene de aspecto más natural que otro tipo de implantes.

Cirugía

La cirugía se utiliza en menos de un uno por ciento de los casos de impotencia.
Existen dos tipos:
- la cirugía venosa es poco efectiva y casi no se usa. Consiste en bloquear las venas que permiten que la sangre abandone el miembro masculino. Es una técnica similar a la que se sigue con las varices.

- la cirugía arterial reconstruye arterias para aumentar el flujo y la presión de la sangre dentro del pene.
Se recomienda en pacientes jóvenes que han sufrido un accidente que ha afectado al suministro normal de sangre. La técnica consiste en unir un vaso sanguíneo normal, generalmente del abdomen, a una arteria del pene y crear así una especie de bypass, es decir, un camino alternativo para la entrada de sangre.

Tratamiento farmacológico

¿Y las pastillas? ¿Y la Viagra? En el tratamiento farmacológico de la impotencia, lógicamente destaca el o la Viagra, la primera pastilla comercializada como remedio de la disfunción eréctil, el primer tratamiento de vía oral contra este problema.

Publicado el 12/02/2010Comentar

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