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Drogodependencia

Las drogodependencias (o toxicomanías) se deben al uso de drogas, es decir, sustancias tóxicas que modifican el funcionamiento del cerebro y da lugar a una dependencia física y psicológica.

Causas y definición

Drogodependencia
© Thinkstock

A menudo, el consumo de drogas empieza en la adolescencia.
Suele relacionarse con la búsqueda de nuevas sensaciones o con el deseo de imitar a los de más.
También puede responder a una búsqueda de excitación creadora o representar la trasgresión de lo prohibido.

De la experiencia a la dependencia

Después de las primeras experiencias, algunos adolescentes se convierten en consumidores regulares de drogas y pueden pasar a ser dependientes. Varios factores contribuyen a esta modificación del comportamiento: compañía de otros amigos que toman drogas; diálogo insuficiente con los miembros de la familia, especialmente con los padres; trastornos psicológicos personales, como ansiedad, timidez y malestar general; estructura psíquica inclinada a los abusos, y facilidad para obtener drogas en los lugares habitualmente frecuentados por los jóvenes.
La mayoría de las personas que continúan consumiendo drogas en la edad adulta se marginan socialmente. Para procurarse el dinero necesario para comprar la droga, el toxicómano se introduce en ambientes don de predomina la violencia, la prostitución y el tráfico del producto.
También existen algunos adul tos que toman drogas de forma ocasional, especialmente cocaína, como psicoestimulante.

Efectos

El consumo repetido de drogas da lugar a que el organismo se acostumbre físicamente. Las drogas interfieren en los mecanismos neurológicos y biológicos, en particular en las sustancias químicas que transmiten los mensajes entre las células del sistema nervioso (neurotransmisores), y se fijan en los receptores específicos del cerebro. En condiciones normales, estos receptores reciben sustancias secretadas por el cuerpo (endorfinas), que tienen propiedades calmantes y que generan una sensación de placer.
Cuando el organismo recibe regularmente sustancias morfínicas de origen externo (como en el caso de los consumidores de heroína), la producción interna de endorfinas disminuye. Las sensaciones de placer no pueden provenir, en una determinada fase de la intoxicación, más que de un aporte externo. Los efectos de las drogas sobre el cerebro se caracterizan por: confusión mental, delirio, alucinaciones y comportamiento generalmente agresivo.
Las drogas también pueden producir trastornos digestivos y cardíacos. Existe el riesgo de obstrucción brusca de un vaso sanguíneo (embolia) y de aparición de diversas infecciones cuando se administran por
vía intravenosa. En dosis muy altas, pueden producir una intoxicación aguda, que puede llegar a la muerte por sobredosis.

Clasificación

Las drogas se clasifican, en función del efecto que producen, en cuatro grupos. Dentro de estos grupos, se distinguen las drogas duras y las drogas blandas, según el grado de dependencia que generan.
El primer grupo comprende las sustancias llamadas psicodepresivas, que ejercen una acción sedante, a veces somnífera (inductora del sueño), y combaten la ansiedad. Alcohol, opiáceos (heroína), barbitúricos, tranquilizantes (sedantes e hipnóticos) y disolventes como, por ejemplo, el éter y la trementina, forman parte de este grupo.
El segundo grupo está formado por sustancias llamadas psicoestimulantes: cocaína y su derivado, el crack, anfetaminas, éxtasis y, en menor medida, nicotina y cafeína.
El tercer grupo comprende las sustancias llamadas psicodislépticos, con efectos alucinógenos: LSD, psilocibina (extraída de un hongo) y cannabis (hachís).
Finalmente, el cuarto grupo de drogas está compuesto por algunos medicamentos (por ejemplo, atropina y antihistamínicos) que pueden ejercer efectos particulares sobre el psiquismo (calmantes o, por el contrario, estimulantes) y crear dependencia.

Dependencia y abstinencia

La dependencia es la consecuencia de un consumo re gular y excesivo de drogas. La dependencia psíquica se caracteriza por la necesidad imperiosa de consumir drogas que modifican la actividad mental. Privado de drogas, el toxicómano experimenta una angustia emocional intensa. La dependencia física se caracteriza por la aparición de una serie de trastornos orgánicos (síndrome de abstinencia) a partir del momento en que la droga deja de ser consumida: angustia profunda, sudores, náuseas, vómitos, aceleración del ritmo cardíaco, confusión mental o, en determinados casos, alucinaciones.

Definición de toxicomanía

La toxicomanía (farmacodependencia o drogodependencia) se define como el hábito de consumir, de forma re gular y considerable, medicamentos (fármacos) o sustancias tóxicas, que pueden crear un estado de dependencia en el individuo.
Se manifiesta por una necesidad irresistible de consumir ciertas drogas, por sus efectos euforizantes, embriagadores, excitantes o incluso alucinógenos.
La mayor parte de estas drogas permiten al toxicómano evadirse momentáneamente de una realidad que le resulta insoportable. Cada vez que consume droga, quiere volver a encontrar ese estado irreal que le resulta más satisfactorio que el estado normal.

Tratamiento y prevención

El tratamiento de la drogodependencia consiste en llevar a cabo una desintoxicación física y psicológica, que se realiza en centros especializados. La persona que toma regularmente drogas sin ser dependiente puede recibir ayuda mediante apoyo psicológico. Es posible que comprenda el riesgo de caer en la dependencia y de aumentar su consumo, y que analice sus conflictos internos y sus comportamientos. Cuando existe de pendencia física, es necesario efectuar una desintoxicación. Ésta comprende un período de abstinencia, que debe acompañarse de atención psicológica.

Abstinencia

El período de abstinencia debe decidirse de acuerdo con la persona adicta. Sólo puede realizarse en el hospital, ya que el cese del consumo de drogas siempre provoca efectos secundarios tanto en el aspecto físico como en el psicológico: dolores viscerales, mareos, contracturas musculares involuntarias, temblores, náuseas, aceleración del ritmo cardíaco, diarrea y angustia intensa.
El método para superar la abstinencia difiere poco de una droga a otra. El más utilizado es la suspensión brusca de la droga, acompañada de un tratamiento farmacológico (medicamentos ansiolíticos, analgésicos o antidepresivos). También pueden reducirse las dosis durante 2 o 3 días. En este caso, se prescriben analgésicos y somníferos. La suspensión de la droga también puede ser progresiva. Este método está reservado a los heroinómanos y requiere una sustancia de sustitución, la metadona: se trata de un analgésico de síntesis, parecido a la morfina, pero con menos efectos tóxicos.
Al cabo de 1 a 3 semanas, la abstinencia física se supera, pero es necesario efectuar un seguimiento posterior en centros especializados, para evitar que la persona recaiga al volver a su ambiente habitual.

Prevención

Limitar el acceso a las drogas mediante normas de control del tráfico y represión de la distribución y del consumo es una medida eficaz para prevenir la toxicomanía. Pero los intereses financieros de los distribuidores de drogas y el atractivo de la trasgresión en los consumidores son tan importantes que la desaparición del consumo de drogas es sólo una ilusión. También hay que subrayar la importancia que tiene la educación en la prevención. Es fundamental prepararse para una vida en la que no exista la droga: se trata de desarrollar la personalidad del individuo para que encuentre los suficientes recursos en sí mismo.
Actualmente existen varios temas polémicos en relación al tratamiento y la prevención de la drogodependencia. Quizá el más importante es la propuesta que se ha planteado en varios lugares del mundo de asociar los esfuerzos de deshabituación con el acceso libre, pero controlado por los servicios médicos, a las mismas drogas de consumo, concretamente en el caso de la heroína. La polémica ha aumentado a raíz del alto índice de re caídas con sustitutos como la metadona y a raíz de los efectos secundarios de ésta.

Prevención

Limitar el acceso a las drogas mediante normas de control del tráfico y represión de la distribución y del consumo es una medida eficaz para prevenir la toxicomanía. Pero los intereses financieros de los distribuidores de drogas y el atractivo de la trasgresión en los consumidores son tan importantes que la desaparición del consumo de drogas es sólo una ilusión. También hay que subrayar la importancia que tiene la educación en la prevención. Es fundamental prepararse para una vida en la que no exista la droga: se trata de desarrollar la personalidad del individuo para que encuentre los suficientes recursos en sí mismo.
Actualmente existen varios temas polémicos en relación al tratamiento y la prevención de la drogodependencia. Quizá el más importante es la propuesta que se ha planteado en varios lugares del mundo de asociar los esfuerzos de deshabituación con el acceso libre, pero controlado por los servicios médicos, a las mismas drogas de consumo, concretamente en el caso de la heroína. La polémica ha aumentado a raíz del alto índice de re caídas con sustitutos como la metadona y a raíz de los efectos secundarios de ésta.

Toxicomanía y embarazo

El consumo de drogas durante el embarazo es extremadamente peligroso para la madre y el feto.
En el 80 % de los casos, el niño que nace de una madre heroinómana sufre un síndrome de abstinencia neonatal, debido al cese del aporte de opiáceos por el cordón umbilical. La cocaína aumenta el riesgo de aborto, de parto prematuro y de retraso del crecimiento. El consumo de sustancias alucinógenas aumenta también el riesgo de aborto y de malformaciones congénitas.

Publicado el 12/02/2010Comentar

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