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Diagnóstico y tratamiento de la vaginitis

Con frecuencia, la vaginitis está causada por otras infecciones que ocasionan malestar y muchas molestias. Algunas vaginitis se asocian con infecciones más serias, generalmente producidas por las enfermedades de transmisión sexual y, en especial, por la gonorrea y la infección por clamidias. Sin embargo, las infecciones vaginales más comunes son la vaginosis bacteriana, la tricomoniasis y la micosis vaginal o candidiasis vulvovaginal.

Diagnóstico y tratamiento de la vaginitis
© Thinkstock

La principal forma de transmisión de las infecciones vaginales es el contacto sexual, aunque no siempre es la única, como en el caso de las infecciones producidas por hongos. Es preferible la consulta con el ginecólogo, ya que no siempre resulta fácil distinguir la diferencia sólo por los síntomas entre vaginosis bacteriana, tricomoniasis y candidiasis vulvovaginal y porque cada infección tiene su tratamiento específico.

Vaginosis bacteriana

La vaginosis bacteriana es el término que actualmente designa lo que antes se denominaba vaginitis inespecífica o vaginitis asociada a Gardnerella. La vaginosis bacteriana es la causa más común de vaginitis infecciosa entre las mujeres en edad reproductiva (entre los 15 y los 50 años de edad). Es una infección asociada con la actividad sexual y por tanto más frecuente en las adolescentes y mujeres de edad más joven.
La vaginosis bacteriana refleja un cambio o modificación del ecosistema vaginal. Este desequilibrio altera el pH de la vagina (el grado de acidez de su epitelio) y la flora vaginal normal, es decir, ocurre cuando determinados tipos de bacterias se multiplican demasiado y superan en número a las normalmente presentes en la vagina.
Así, en lugar de la bacteria Lactobacillus, la más numerosa de la flora vaginal normal, aumenta el número de microorganismos como Gardnerella vaginalis, Bacteroides, Mobiluncus y Mycoplasma hominis, que son los que se encuentran con más frecuencia en las secreciones vaginales de las mujeres que padecen vaginosis bacteriana.
Aunque se conocen los microorganismos causantes de esta infección, aún no se sabe el papel exacto de la actividad sexual en el desarrollo de la vaginosis bacteriana. Sin embargo, un cambio de compañero sexual y las duchas vaginales o irrigaciones intravaginales parecen aumentar el riesgo de infección.

Síntomas de la vaginitis

El principal síntoma de la vaginosis bacteriana es el aumento del flujo vaginal normal, que es acuoso o espumoso y de color blanco o gris; además es maloliente («olor a pescado»). Este olor a pescado se hace más notorio inmediatamente después del coito. Sin embargo, casi la mitad de las mujeres con signos clínicos de vaginosis bacteriana no tiene síntomas. El ginecólogo puede observar estos signos durante la exploración física ginecológica y confirmar el diagnóstico mediante las pruebas de laboratorio de la muestra del flujo vaginal.

Diagnóstico de la vaginitis

El técnico del laboratorio examina la muestra de flujo vaginal con el microscopio, bien mediante la adición de hidróxido de potasio (KOH, prueba de whiff) o por medio de una luz especial, y detectar así la presencia de los microorganismos responsables de la vaginosis bacteriana. El diagnóstico también se basa en:

  • la ausencia de los lactobacilos normalmente presentes,
  • la presencia de las llamadas «células clave», que son células del epitelio vaginal recubiertas de los microorganismos,
  • el mal olor de la muestra,
  • la reducción de la acidez o del pH de la secreción vaginal

Tratamiento de la vaginitis

Todas las mujeres con vaginosis bacteriana deben ser informadas del diagnóstico para que sean conscientes de la posibilidad de transmisión sexual de la infección y tienen que recibir un tratamiento apropiado. En general suelen emplearse antibióticos como el metronidazol o la clindamicina.
Sin embargo, muchas mujeres con síntomas de vaginosis bacteriana no acuden a la consulta del médico y también hay muchas que, al no tener síntomas, rechazan el tratamiento, y esto provoca que normalmente el compañero sexual no recibe tratamiento.

Complicaciones de la vaginitis

Recientemente se ha asociado la vaginosis bacteriana con la enfermedad inflamatoria pélvica, que puede causar infertilidad o embarazo ectópico (fuera del útero, por lo general en la trompa de Falopio).
La vaginosis bacteriana también puede complicar el embarazo con un parto prematuro y un recién nacido de bajo peso.
Asimismo, la vaginosis bacteriana se asocia con un aumento del riesgo de gonorrea y de infección por el VIH (virus de la inmunodeficiencia humana, la causa del SIDA).

Prevención de la vaginitis

La mejor prevención de las complicaciones, ya que el contagio es muy difícil de prevenir, consiste en acudir al médico ante la presencia de algún síntoma para recibir tratamiento. Del mismo modo, si en una exploración ginecológica se detecta la presencia de la infección, se recomienda el tratamiento aunque no haya síntomas. Esto es especialmente importante en las mujeres embarazadas. Se aconseja la búsqueda de una vaginosis bacteriana en todas las mujeres que en un embarazo previo hayan tenido un parto prematuro, aunque no presenten síntomas. Si hay síntomas de vaginosis bacteriana, el tratamiento es más que recomendable con los antibióticos metronidazol o clindamicina.

Otras causas de vaginitis

Aunque casi todas las vaginitis son debidas a infecciones producidas por bacterias (vaginosis bacteriana), hongos (candidiasis vulvovaginal) o protozoos (tricomoniasis), también hay más causas infecciosas, especialmente las enfermedades de transmisión sexual.
Otras causas de vaginitis no infecciosa incluyen las producidas por factores alérgicos e irritativos. Los síntomas alérgicos pueden estar causados por espermicidas, productos de higiene femenina, detergentes y suavizantes. La inflamación del cuello del útero a causa de esos artículos suele asociarse con secreción vaginal anormal, pero en general se distingue con facilidad de una infección vaginal mediante las apropiadas pruebas diagnósticas.

Cuándo acudir al médico

Es imprescindible acudir al ginecólogo la primera vez que se experimenta una infección vaginal. Es preciso establecer la causa e identificar los signos y los síntomas específicos.

Si se padece más de un tipo de infección vaginal, hay que tener en cuenta que cada uno tiene sus propios síntomas.

Si se tiene más de un compañero sexual o ha habido un cambio de compañero sexual, se puede padecer una enfermedad de transmisión sexual, algunos de cuyos síntomas son parecidos a los de una infección vaginal.

Si ha realizado un tratamiento sin receta en la farmacia y los síntomas persisten, aparece fiebre o un olor vaginal particularmente desagradable, también hay que visitar al ginecólogo, ya que éstos son signos de una infección que puede ser más seria que la vaginitis.

No es imprescindible ir al médico si se ha padecido una infección vaginal previa, bien diagnosticada y bien tratada, y se es capaz de identificar correctamente los síntomas de la infección si éstos vuelven a aparecer.

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27/08/2010

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