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Quistes y tumores benignos mamarios

Las patologías benignas de la mama más frecuentes son: papiloma intraductal, fibroadenomas, mastopatía fibroquística, tumor filodes y necrosis grasa.

Quistes y tumores benignos mamarios
© Thinkstock

Papiloma intraductal. Es debido a la proliferación celular que se produce en los conductos galactóforos (conductos por donde se canaliza la secreción de la leche) principales, por lo general los más cercanos al pezón. Provoca la aparición de una secreción sanguinolenta por el pezón, típicamente por un solo conductillo, espontánea (no hace falta realizar presión sobre éste) y unilateral.
Es raro hallar una tumoración a la palpación ya que los papilomas sólo tienen milímetros de diámetro.

Fibroadenomas. Son consecuencia de una proliferación excesiva del tejido mamario. Es el tumor mamario más frecuente antes de la menopausia y, aunque puede aparecer a cualquier edad, es más frecuente en la pubertad y en mujeres adultas jóvenes por lo cual se ha relacionado su aparición con los cambios hormonales existentes en estas edades. No suelen tener síntomas, son indoloros y se descubren al palparse una tumoración dura, móvil y de superficie lisa, lobulada o no, que se desplaza libremente entre los dedos.

Mastopatía fibroquística. Consiste en una alteración del tejido mamario que da lugar a la formación de nódulos fibrosos y quistes. Se trata de la enfermedad benigna más frecuente de la mama en la mujer premenopáusica y se cree que es debida a alteraciones hormonales. Como su nombre indica, predominan las formaciones fibrosas o las quísticas. Afecta a las dos mamas, aunque puede dañar más a una que a la otra. Clínicamente cursa con dolor mamario, que con frecuencia aumenta antes de la menstruación, pero que puede darse en cualquier momento del ciclo, en ocasiones puede aparecer secreción líquida por el pezón; a la palpación puede existir el predominio de uno de los siguientes patrones o bien una mezcla de ellos:
– Aumento de la consistencia del tejido mamario.
– Nódulos móviles, duros, difícilmente delimitables e irregulares de hasta un centímetro de diámetro.
– Quistes de consistencia elástica y móviles a la palpación, dolorosos o no dependiendo de la cantidad de líquido que contengan.
Hay otras patologías tumorales benignas más infrecuentes:

Tumor filodes. De la familia de los fibroadenomas, es un tumor de crecimiento rápido capaz de alcanzar un gran tamaño, aunque no provoca infiltración de la piel ni retracción del pezón, lo que hace pensar en su benignidad. El diagnóstico se realiza mediante biopsia.

Necrosis grasa. Aunque también es infrecuente, tiene su importancia porque produce una masa que puede retraer la piel o el pezón, con lo cual no se distingue del cáncer de mama. Puede desencadenarse tras un traumatismo o aparecer después de una resección parcial o radioterapia sobre la mama. Mejora sin tratamiento, pero lo más aconsejable es una biopsia para descartar malignidad.

Diagnóstico de los quistes mamarios

Una vez realizada la exploración física, y dependiendo de la clínica existente y de la edad de la paciente, se solicitan las técnicas de diagnóstico cuya principal finalidad es asegurar la benignidad del proceso.

Ecografía mamaria. Tiene gran utilidad para distinguir tumoraciones sólidas de formaciones quísticas (llenas de líquido). Puede utilizarse en el estudio inicial de las características de la mastopatía fibroquística y es la prueba de primera elección en mujeres jóvenes para la confirmación del diagnóstico en el fibrodenoma y para guiar al especialista en la realización de una punciónaspiración
con una aguja fina de cualquier tumoración existente para el posterior estudio citológico.

Mamografía. Consistente en el estudio radiológico de la mama. Se aconseja su práctica cada dos años en mujeres mayores de 40 con mastopatía fibroquística para controlar su evolución descartando la aparición de lesiones malignas. En adolescentes y mujeres menores de 40 años es preferible la realización de un estudio ecográfico como primera elección.

Citología. Se define como el estudio de las células obtenidas mediante una biopsia (fragmento de un tejido) o una punción-aspiración con aguja (obtención de células sueltas del tumor o quiste). Con ello se descarta la existencia de células malignas en las lesiones detectadas y es de utilidad en cualquier lesión cuando se sospecha que existe malignidad. La citología negativa, a diferencia de la biopsia, no asegura que no la haya.
Otras pruebas que se realizan con menor frecuencia son la galactografía (o radiografía tras la inyección de contraste por los galactóforos del pezón, de elección si se sospecha papiloma intraductal) y la termografía (estudio del calor que desprende la lesión y que refleja la actividad de ésa y si tiene muchas arterias o no).

Tratamiento de los quistes mamarios

El tratamiento más frecuente de las lesiones de mama benignas consiste en su extirpación quirúrgica, pero cada tipo de quiste tendrá su terapia específica.

Papiloma intraductal. La extirpación quirúrgica es el método más indicado. En otras tumoraciones de menor incidencia se requiere la realización de cirugía plástica posterior a la extirpación del tumor debido al gran tamaño que a veces alcanzan si se deja evolucionar y no se consulta al médico cuando la mujer lo detecta por primera vez.

Fibroadenoma. En el caso de mujeres jóvenes con tumores pequeños (menores de dos centímetros) y todas las pruebas realizadas negativas y descartada la existencia de malignidad, puede adoptarse una conducta expectante realizándose revisiones periódicas (la periodicidad será indicada por el médico dependiendo de las características de cada caso en concreto). Si el fibroadenoma crece, causa angustia en la mujer o aparecen alteraciones antes inexistentes en alguna de las revisiones, se procederá a la extirpación quirúrgica.

Mastopía fibroquística. El tratamiento de esta patología raramente requiere de una intervención quirúrgica. Se basa en la corrección de las alteraciones hormonales empleando la administración de hormonas, vía oral o en forma de cremas que se aplicarán en la zona afectada. Como complemento se puede tomar analgésicos, vitaminas A y E, etc., siempre será el médico quien determine el tratamiento a seguir y la forma de administración.

Tumor filodes. Se trata mediante la extirpación del tumor además de un pequeño margen de tejido mamario para asegurar que se extirpa por entero. Si el tamaño es muy grande, a veces se precisa mastectomía simple (extirpación de la mama).

Prevención de los quistes mamarios

La mejor prevención de las alteraciones benignas de la mama es su diagnóstico precoz; por ello es importante que las mujeres se conciencien de la necesidad de revisiones ginecológicas periódicas (normalmente se aconseja que sean anuales), no por el riesgo que suponen las lesiones tratadas en este apartado, sino para detectar de forma precoz los casos que en que exista patología maligna de la mama, la cual mejorará su pronóstico y el tratamiento será menos agresivo.
Es importante evitar golpes en la mama que pudieran provocar derrames o sangrados en su interior con un posterior enquistamiento e incluso malignización.

Publicado el 27/08/2010Comentar

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