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Incontinencia urinaria
 
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Cuando la incontinencia urinaria afecta a la sexualidad

La incontinencia urinaria afecta, aproximadamente, a tres millones de españolas. Una disfunción que puede conllevar trastornos sexuales en un 15% o un 50% de ellas. Doctissimo arroja luz sobre un tema todavía tabú.

Cuando la incontinencia afecta al sexo
© Thinkstock

Si ya no resulta fácil hablar de incontinencia urinaria con el médico, imaginemos si este trastorno afecta a la sexualidad… Lejos de resultar banal, el impacto de las pérdidas de orina en la calidad de las relaciones sexuales no es un tema que se hable con frecuencia en la consulta médica. Sin embargo, tratar la incontinencia tiene efectos muy positivos para la sexualidad. Lo analizamos con la Asociación Francesa de Urología (AFU).

La incontinencia urinaria afecta a tres millones de mujeres

Definida como “la pérdida involuntaria de orina”, la incontinencia afecta tanto a hombres como a mujeres, jóvenes y menos jóvenes sin discriminación aunque existe una clara prevalencia en las mujeres en la menopausia. De hecho, el cese de la secreción hormonal conlleva una disminución del tono muscular del perineo que puede favorecer la aparición de pérdidas de orina. Según los datos, cerca de tres millones de españolas sufren incontinencia; aunque probablemente estemos subestimando esta cifra. En los hombres, el tratamiento de un cáncer de próstata mediante una prostatectomía radical es una causa frecuente de incontinencia urinaria (afecta al 20% de los pacientes operados según un estudio llevado a cabo en Suecia1).

Diferentes tipos de incontinencia

La incotinencia urinaria de esfuerzo es una pérdida involuntaria de orina que tiene lugar a raíz de un esfuerzo muscular, sin estar precedida de deseo miccional. Puede ocurrir al reír, al toser, al correr, al levantar peso, al tener relaciones sexuales... En este último caso, las causas suelen ser la penetración o un cambio de posición.

La incontinencia de urgencia tiene lugar tras un deseo miccional apremiante, imperioso. Está relacionada a la hiperactividad de la vejiga. Durante las relaciones sexuales, las pérdidas de este tipo de incontinencia ocurren en el momento del orgasmo.

La incontinencia urinaria mixta asocia los dos tipos de incontinencia en un mismo paciente.

La incontinencia urinaria por rebosamiento corresponde a una retención vesical que da lugar a pérdidas por rebosamiento.

En una época en la que el autocontrol y la perfección del cuerpo se valoran mucho, la incontinencia se lleva mal, generalmente, y pocas personas hablan de ella espontáneamente a su médico. Según un estudio llevado a cabo en 2007 por la red Sentinelles del Inserm (el sistema de vigilancia nacional del Instituto francés de la salud y la investigación médica) en la que se entrevistó a  2183 mujeres que iban al médico, más del 60% de las mujeres que sufrían incontinencia no se lo había contado nunca, optando por llevar protecciones  (la mitad de ellas a diario).

De la incontinencia urinaria a la incontinencia coital

Y la cuestión se vuelve todavía más tabú cuando los trastornos de la micción se ven acompañados por disfunciones sexuales. Hasta la mitad de las mujeres que sufren incontinencia se quejan de trastornos sexuales según un estudio2 que desvela un tabú todavía muy arraigado. Lo que eleva a casi un millón y medio el número de mujeres en las que este problema afecta también a la vida sexual. Los hombres no se libran: uno de cada cuatro de los que sufren incontinencia por hiperactividad vesical se quejan de las repercusiones en su vida sexual, situación que aumenta con la edad.

Si bien la repercusión de la incontinencia en la sexualidad no es sistemática, sí podemos afirmar que es frecuente, ya que continencia y sexualidad comparten, no sólo una misma localización anatómica, sino que dependen también del mismo sistema nervioso. En ambos casos, para garantizar una actividad correcta, la  mecánica local, estrechamente ligada a un fenómeno global de transmisión de información, debe funcionar bien. De hecho, como veremos a continuación, continencia urinaria y sexualidad comparten a menudo los mismos factores de riesgo y, a veces, las mismas causas de disfunción. Así, en las mujeres, la disminución del tono de los músculos pélvicos puede desencadenar, al mismo tiempo, una incontinencia urinaria de esfuerzo y un descenso de la satisfacción sexual. Estos trastornos se intensifican en la menopausia debido a la carencia de estrógenos. También puede afectar al nervio pudendo, el nervio pélvico que permite la contracción del perineo y transmite al sistema nervioso central los mensajes de sensibilidad general. Un parto o una intervención quirúrgica pueden afectar a las funciones motrices y sensitivas  y provocar una incontinencia de esfuerzo así como un descenso de la sensibilidad de la vagina y de la vulva, concluyendo en una hiporgasmia (orgasmos muy leves). Finalmente, puede ocurrir, con más frecuencia de lo que pensamos, que las pérdidas de orina tengan lugar durante las relaciones sexuales: hablamos entonces de incontinencia coital. Esta afectaría a un 60% de las mujeres que sufren incontinencia, según revela un estudio inglés3.

Tratamientos eficaces contra la incontinencia y los trastornos sexuales

En determinadas situaciones, la incontinencia permite revelar un problema sexual: disminución de la libido, falta de deseo, relaciones poco frecuentes… Así que a veces se convierte en una excusa para dejar de tener relaciones sexuales cuando éstas ya no son satisfactorias. En ambos casos, hablar con tu médico, te permitirá obtener un enfoque más adecuado a tus necesidades y tu estilo de vida.

Tratar la incontinencia depende de varios factores que es posible combinar según el tipo de incontinencia y su impacto en la vida cotidiana. A menudo se propone una reeducación perineal por su efecto positivo en la incontinencia y en la sexualidad. A las personas que padecen incontinencia de urgencia, el urólogo también les puede sugerir una terapia comportamental para enseñarles a resistir a estas urgencias. Las personas que ven afectada su imagen y que evitan las relaciones sexuales, pueden combinar estos enfoques con psicoterapia o sexoterapia. Según los casos, también se prescriben tratamientos farmacológicos (concretamente anticolinérgicos, en caso de hiperactividad vesical). Finalmente, en los casos más severos, se puede optar por las inyecciones periuretrales o por intervenciones quirúrgicas poco invasivas que consisten en colocar una banda o un balón especial.  

Existen cuestionarios validados por especialistas que permiten evaluar el impacto de la incontinencia en la calidad de vida del paciente. No dudes en hablar con tu médico.

A. Pelletier

Fuentes:

1 – Estudio llevado a cabo por el Servicio de Urología del Institut Karolinska publicado en el Journal of Sexual Medicine en septiembre de 2011; 2632_9/
2 - Revista Inter bloc, artículo de Anne-Florence Planté (Royal Melbourne Hospital, Urology Department), que aparecerá en marzo de 2012.
3 – Estudio llevado a cabo en 480 mujeres en el Servicio de Uroginecología del Hospital de Shieffiels entre 2006 y 2010, publicado en el International Urogynecology Journal, enero de 2012.

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05/04/2012

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