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Cómo salir del estrés

A la hora de abordar los estados de estrés en primer lugar convendrá diferenciar los síntomas pasajeros de los que se instalan de forma permanente en la vida cotidiana.

Cómo salir del estrés
© Thinkstock

En el primer caso, el tipo de tratamiento será sustancialmente diferente al segundo porque el objetivo aún no es curar sino que se trata de ejercer una labor más bien preventiva:
Tratar de mantener un ritmo equilibrado de horas de sueño, comidas adecuadas y, en caso de duda, acudir al médico para que realice los análisis oportunos para detectar si hay falta de hierro en la sangre, carencia de vitaminas, etc.

Dedicar una parte del tiempo libre a cuidarse de sí misma realizando actividades gratificantes: aficiones, lecturas...

Practicar algún tipo de ejercicio físico adecuado a las características de cada mujer y de acuerdo con sus preferencias: gimnasia, danza, natación, etc.

Intentar organizar el tiempo de forma que respete dentro de lo razonable la frontera entre las diferentes áreas de su vida: trabajo, hogar, ocio...

No acostumbrarse a ir dejando para el futuro las cosas que gratifican, ya que de esta forma se acumula una frustración que tarde o temprano pasará factura.
Las mujeres, también debido a factores culturales aprendidos durante muchos años, tienen la tendencia a ocuparse más de los otros que de sí mismas y a veces les resulta difícil encontrar un tiempo exclusivo para ellas.

Diseñar su vida social, de forma que sea placentera y no se convierta en fuente de rencillas o discusiones.

Seleccionar las amistades de forma que se sienta lo mejor posible y pensar que no se tiene por qué expresar lo mismo a todos, porque con cada persona se establece un tipo de comunicación diferente, y no sentirse culpable por ello.

Si se perciben las primeras señales de malestar psicofísico, tratar de analizar sin ningún temor las posibles causas que las han generado sin negar la importancia de lo que está sintiendo ni dejar que se agrave el estado general.
Recordar que si se detiene a tiempo, el estrés es menos perjudicial para la salud.

Si los síntomas no desaparecen de forma espontánea, consultar a un profesional de la psicología, ya que algunas entrevistas en la que la paciente pueda hablar, sentirse escuchada y orientada pueden ayudarla a acortar el proceso.

Estrés instalado

Si ya hace tiempo que se está sufriendo un conjunto de perturbaciones como las mencionadas anteriormente, es fundamental que se admita que se encuentra bajo los efectos de un estado de crisis, con repercusiones somáticas y emocionales, ya que es el primer paso para ir en busca de un tratamiento adecuado y salir de esta situación:
Tratar de aceptar que quizás el ideal que tiene respecto a su vida no puede llevarse a cabo de forma perfecta, porque es inherente al ser humano marcarse objetivos e intentar alcanzarlos, pero al mismo tiempo la realidad delimita que siempre hay una falta, algo que queda pospuesto o no da los resultados esperados al cien por cien, pero eso no significa un fracaso. La existencia de ideales es positiva, pero un grado de exigencia excesivo tiende a obstaculizar que fluyan los deseos.

Plantear la forma de vida como se crea oportuna partiendo de criterios propios. Lo que es válido para una mujer quizá no lo sea para otra. Pensar que las generalizaciones siempre entrañan el riesgo de anular la singularidad de cada mujer, y que nunca podrá contentar a todo el mundo. Los consejos conviene oírlos, pero no aplicarlos sin una previa reflexión personal.

Si la elección que se ha hecho en cuanto a la profesión, a ser madre, o a cualquier otro aspecto, resulta difícil o se percibe que fallan las fuerzas, tratar de revisar cómo se podrá organizar mejor en los aspectos prácticos y buscar la mayor coherencia posible entre lo que se quiere y cómo se plantea a los otros.

Desarrollar la capacidad para decir no cuando se crea oportuno. Justificarse continuamente frente a sí misma y los otros no conduce a ninguna parte.
Reconocer los propios fallos no es óbice para sentirse constantemente en deuda con el entorno. Además, si una persona se siente mejor también los que la rodean recibirán una influencia positiva.

Intentar prepararse para las situaciones que puedan ser más generadoras de ansiedad, tomando medidas que aminoren los efectos negativos.

Tratar de no reaccionar o tomar decisiones de forma impulsiva; si no se tiene algo muy claro, tomarse un tiempo de reflexión antes de decidir.

Intentar no desbordarse por temores relativos al futuro, anticipando fracasos cuando todavía la situación no se ha presentado. Hacer planes más a corto que a largo plazo mientras dure el estado de estrés, marcando objetivos realistas.

Tener en cuenta que el sentido del humor, si es auténtico, puede ayudar a relajar tensiones y tomar perspectiva respecto a ciertas circunstancias y a relativizar.

Pensar que en la vida el «todo» o «nada» conduce a un callejón sin salida; intentar encontrar los matices que pueden suponer nuevas formas de afrontar situaciones.

Consultar con un especialista, de forma que se pueda poner en palabras lo que se está sintiendo en un contexto neutro. Aunque se tenga la sensación de haber dado muchas vueltas a ciertas cosas, incluso demasiado, no es lo mismo pensar que hablar.

Publicado el 12/02/2010Comentar

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