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Enfermedades infecciosas
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La erisipela, una infección con riesgo de recidiva

La erisipela es una infección aguda de la piel que se trata con antibióticos. Para evitar recidivas y complicaciones serias es esencial controlar los factores de riesgo.

Erisipela, una infección con riesgo de recidiva
© Thinkstock

La erisipela se manifiesta con la aparición de una placa roja, hinchada y dolorosa acompañada de fiebre. Suele aparecer en las extremidades inferiores pero también en otras partes del cuerpo, como la cara, y su incidencia aumenta con la edad. El tratamiento consiste en terapia de antibióticos, reposo y control de los factores de riesgo para evitar las recidivas.

Síntomas característicos de la erisipela

Relativamente frecuente, la infección de erisipela (1-2) está causada generalmente por un estreptococo beta hemolítico del grupo A. La enfermedad es más común en los adultos pero también puede darse en los niños.

El brote de erisipela se caracteriza por fiebre acompañada de escalofríos,  seguidos por la aparición de una placa roja, caliente, hinchada y dolorosa. En 85% de los casos afecta las extremidades inferiores (pies, tobillos, piernas). (2) También se puede localizar en la cara, los miembros superiores, el pecho y el estómago, e incluso en los órganos sexuales. Los ganglios situados cerca de la zona afectada pueden aumentar de volumen.

"En la forma más frecuente y característica, la erisipela se califica como síndrome de la pierna engrosada, roja y febril´´, explica el profesor Olivier Chosidow (3), jefe del servicio de Dermatología del Hospital Henri Mondor de Creteil. Su diagnóstico no requiere de ningún estudio complementario, si bien una apariencia atípica, por ejemplo una placa asimétrica en ambos lados de la cara, puede confundir al médico.

Linfedema e intértrigo, los principales factores de riesgo

La erisipela aparece cuando hay una "puerta de entrada" que permite a las bacterias atravesar la barrera cutánea. Esta entrada pueden ser lastimaduras por cirugía, úlceras, cortes, micosis, dermatosis, edema crónico o una llaga mínima creada por la picadura de un insecto.

La erisipela de las piernas, en particular, se ve favorecida por una insuficiencia veno-linfática, como el linfedema, y la presencia de intértrigo (dermatosis, 61% de los casos), una llaga (35%) o una úlcera (14%) (1-3)

Ciertas patologías como la inmunodepresión, la diabetes, el alcoholismo o el tabaquismo se consideran factores de riesgo. Sin embargo, los análisis de casos testigo no confirman esta relación. "En realidad se trata de situaciones que crean un terreno fértil para los factores de riesgo previamente mencionados", precisa el doctor Chosidow.

Tratamientos de la erisipela

Normalmente la erisipela se cura con un tratamiento de antibióticos (penicilinas como amoxicilina) durante quince días, o a veces, con pristinamicina cuando la persona es alérgica a las penicilinas.

El profesor Chosidow detalla: "El tratamiento comienza con una fase de ataque de seis días como máximo, con 50mg/kg de amoxicilina o 3g de pristinamicina, repartidas en tres tomas diarias. A esta le sigue una fase de mantenimiento en la cual las dosis se reducen un tercio".

La presencia de ciertos factores de riesgo o signos de gravedad (ver recuadro) puede necesitar hospitalización y la administración de antibióticos por vía intravenosa en la fase de ataque.

Actualmente se llevan a cabo pruebas para determinar si el tratamiento por vía oral solamente o un tratamiento de menor duración podrían ser igualmente eficaces. (1-4)

Los antiinflamatorios están desaconsejados, tanto los no esteroides, como la aspirina, el ibuprofeno o el ketoprofeno, como los corticoides. "Estos disfrazan los síntomas y pueden retrasar el diagnóstico. Además son sospechosos de crear complicaciones", justifica el médico. Para tratar la fiebre y el dolor se debe recurrir a otro tipo de medicamentos y a anticoagulantes si hay insuficiencia venosa. En todos los casos se aconseja reposo, idealmente, en cama.

Si hay recidiva…

La mejoría se produce a los dos o tres días de comenzar el tratamiento con antibióticos y la cura, en unos diez o quince. "Sin embargo, en 12 % de pacientes, la erisipela puede reaparecer dentro de los seis meses y en 30 %, dentro de los tres años", advierte el doctor. "Una vez que la puerta de entrada se ha reparado y tratado, es indispensable cuidar el estado de la piel, prestando atención a los factores de riesgo, que son los mismos que los del primer episodio".

Hay que adoptar todas las medidas necesarias para evitar las infecciones de la piel y preservar esta barrera natural .intacta. Para la erisipela de las piernas se recomiendan la desinfección sistemática si hay presencia de llagas, el secado meticuloso entre los dedos de los pies y la aplicación de una crema hidratante si hiciera falta, al igual que llevar calcetines y calzado confortables y que permitan la respiración de la piel. Los antimicóticos tratan el intértrigo y el uso de medias de compresión disminuyen el linfedema.

"Si las recidivas ocurren más de dos o cuatro veces por año se puede recomendar una terapia preventiva de largo curso con antibióticos, por ejemplo, de 500 mg a 1g por día de amoxicilina", precisa el doctor Chosidow. Junto con las medidas de prevención, este tratamiento, bien tolerado pero incómodo debido a su duración, ha demostrado su eficacia (1-2).

La fascitis necrosante, una complicación rara pero a menudo severa

Raramente, en presencia de patologías crónicas (hipertensión arterial, diabetes, insuficiencia cardíaca, ulcera en las piernas) o si la enfermedad no se trata, pueden surgir complicaciones. Entre ellas, la degradación extrema del estado general de la persona o, si la enfermedad afecta las capas profundas de la piel, fascitis con necrosis (destrucción de las membranas que recubren los músculos.

Para evitar estas complicaciones que pueden ser grave y hasta provocar la muerte, es indispensable actuar apenas se notan los primeros signos: confusión, trastornos respiratorios o cardíacos, placa de aspecto marmolado, blanco violáceo o necrosado, dolores intensos, sensación de gas bajo la piel…

"Ante la mínima sospecha se debe trasladar al enfermo a un centro especializado para realizar el tratamiento médico o quirúrgico necesario", previene el profesor Chosidow.

 

A. Plessis

Fuentes:

1 Entrevista con el profesor Olivier Chosidow (Enero de 2012). El profesor Chosidow es jefe del Servicio de dermatología de la Asistencia pública-Hospitales de París (AP-HP) en el Centro hospitalario universitario Henri Mondor en Créteil , co-responsable pedagógico (con el profesor E. Caumes) de la licenciatura interuniversitaria de dermatología infecciosa y tropical (Universidad de París-este Créteil-Val-de-Marne y Universidad Pierre et Marie Curie)

2. Sociedad francesa de dermatología (SFD). Erisipela y fascitis necrotizante, tratamientos. Ann Dermatol Venereol 2001;128:463-82.

3. Mokni M, Dupuy A, Denguezli M et al. Risk factors for erysipelas of the leg in Tunisia: a multicenter case-control study. Dermatology. 2006;212(2):108-12. (Extracto consultable en línea)

4. Ensayo: "Short course of Amoxicilline for eRysipEla (SHARE)". Comparativo de la eficacia de la amoxicilina en forma oral en tratamiento corto con el tratamiento usual (administración intravenosa además de administración oral).

Publicado el 25/04/2012Comentar

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