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Diagnóstico y tratamiento del cáncer de cuello de útero

El diagnóstico de este cáncer se hace mediante la obtención de células del cérvix y su posterior observación en el microscopio.

El test de Papanicolau

Diagnóstico y tratamiento del cáncer de cuello de útero
© Jupiter

El test de Papanicolau (frotis o citología cervicovaginal) es la prueba más utilizada y la más apropiada para el cribado de las lesiones precursoras del cáncer de cérvix.
El objetivo de esta prueba es la detección de esas lesiones, de forma que se logre una reducción en la incidencia de lesiones invasivas. Está considerado como el mejor método de detección precoz en pacientes con lesiones iniciales sin síntomas.
Consiste en la toma de muestras de las células de la unión de los epitelios escamoso y cilíndrico del cuello, de fondo de saco vaginal o ángulo que forma el ectocérvix con la vagina (epitelio ectocervical) y del canal endocervical, según el llamado protocolo de triple toma.

Protocolo de la triple toma. La toma de la muestra se hace antes del tacto vaginal, en ausencia de menstruación o de sangrado y sin utilizar lubricantes. Se recomienda a la mujer que no realice tratamientos intravaginales desde una semana antes, que evite lavados o duchas vaginales y el coito las 24 horas anteriores.
La obtención de las muestras se debe hacer una vez introducido el espéculo vaginal (instrumento destinado a ensanchar el canal vaginal) y con el control visual del cérvix.
Las muestras se extienden sobre una lámina de cristal, separadas y señalizadas.
Posteriormente se observan al microscopio y se evalúan los cambios para ver si están dentro de la normalidad o hay que realizar más pruebas.

Colposcopia

Es una técnica que consiste en mirar el cuello del útero con un aparato muy parecido a una lupa de diez a veinte aumentos. Se suele utilizar cuando en una citología aparece una posible lesión precursora o si la exploración rutinaria lo requiere. También se usa cuando hay sangrado en el coito.
Si se sospecha que puede haber lesiones de invasión precoz a partir de las técnicas de cribado, se debe confirmar el diagnóstico mediante el estudio de biopsias realizadas a través de la visualización mediante colposcopia. Cuando la enfermedad es manifiesta, la biopsia directa de la lesión permite realizar con seguridad un diagnóstico del tipo de cáncer.

Tratamiento

El tratamiento del cáncer cervical es multidisciplinario. El enfoque terapéutico es diferente ante lesiones precursoras o de cáncer en diversos grados de invasión.
El abanico de tratamientos va desde las revisiones hasta la cirugía, radioterapia y quimioterapia, solas o asociadas, dependiendo del estado clínico y las condiciones locales y generales de la paciente.

Evaluación de las lesiones precursoras

Las pacientes con resultado de neoplasia cervical intraepitelial (NCI) de grado I en la biopsia no requieren tratamiento específico, sino revisiones periódicas, ya que casi todas esas lesiones vuelven a la normalidad de forma espontánea.
Las pacientes con hallazgo de lesiones NCI de grado II o III siempre requieren la realización de tratamiento para impedir el posterior desarrollo de la enfermedad microinvasiva. Entonces se puede escoger entre dos posibilidades de tratamiento:
Técnicas sin ingreso hospitalario. Son de tipo conservador (sin cirugía), como la crioterapia (tratamiento mediante frío intenso local), el láser o la utilización del asa eléctrica (quemadura de la lesión mediante electricidad). Numerosas pacientes pueden ser tratadas con estas técnicas, sobre todo cuando es posible ver las lesiones en la colposcopia, no hay afectación del canal endocervical, la citología y la biopsia coinciden plenamente y no hay dudas de la inexistencia de enfermedad invasiva.

Técnica de la conización cervical. Se trata de un procedimiento quirúrgico que conlleva la extracción de una zona cónica (en forma de cono) del tejido del cérvix, que incluye parte del canal endocervical. Se hace para eliminar la lesión y obtener además suficiente cantidad de tejido para un estudio completo y poder descartar la presencia de la enfermedad microinvasiva cuando hay dudas.

Evaluación del cáncer microinvasivo e invasivo

Generalmente la enfermedad invasiva se diagnostica mediante la biopsia de una lesión que se ha detectado en el examen ginecológico o por la de una lesión observada en la colposcopia tras la evaluación de una citología anormal.

Actuación en el estadio I. Aunque en las pacientes que se encuentran en el estadio I en su grado más leve ya hay evidencia de invasión temprana, tienen un buen pronóstico cuando son sometidas a una intervención quirúrgica denominada histerectomía simple (se extirpa el cuerpo uterino y el cérvix). También se puede hacer un tratamiento menos agresivo en esta fase, como es la conización, seguida de revisiones muy periódicas. Esta última técnica es una opción para aquellas mujeres en edad fértil que quieren tener descendencia.

Actuación en el estadio II. Cuando la paciente se encuentra en un estadio más grave, en concreto, cuando se halla en el estadio I en su grado más avanzado o en los inicios del estadio II, la opción terapéutica es más agresiva y consiste en una histerectomía radical (llamada de Wertheim-Meigs), en la que, aparte de realizar la extirpación del cuerpo uterino y del cuello, también se procede a la eliminación de los vasos linfáticos de la pelvis y, a veces, de la porción superior de la vagina. No es necesaria la extirpación de los ovarios.

Actuación en el estadio III. Cuando el cáncer ha progresado hacia estadios muy graves, como la fase avanzada del estadio II, el estadio III o la fase temprana del estadio IV, hay que proceder a la radioterapia. Es una técnica que usa la energía de las radiaciones ionizantes de alta intensidad producida por diversos aparatos para eliminar de manera bastante selectiva las células cancerosas, ya que éstas son más sensibles que las de los tejidos normales circundantes.

Actuación en el estadio IV. Lamentablemente, cuando el cáncer alcanza su grado máximo de invasión, el estadio IV avanzado, ya es incurable y para controlar las metástasis y la repercusión del cáncer en todo el organismo es necesaria la quimioterapia. El tratamiento se lleva a cabo mediante potentes medicamentos que actúan deteniendo la división de las células, pero que afectan a las células tumorales y a algunas normales, lo que da lugar a efectos secundarios importantes. Los más frecuentes son vómitos, cansancio y caída del cabello.

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19/07/2010

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