Diagnóstico del cáncer de mama
El primer paso diagnóstico es la exploración física de la mama. Debe ser cuidadosa y exhaustiva. La inspección de las mamas se inicia con la paciente sentada y los brazos relajados a los lados, una vez la paciente se ha inclinado hacia delante y ha levantado los brazos por encima de la cabeza.
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Ello permite observar alteraciones en el color de la piel y aspecto de las mamas y detectar asimetrías y retracciones en algún cuadrante.
Después deben palparse las regiones axilar y supraclavicular en busca de ganglios inflamados. Finalmente, con la paciente tumbada boca arriba en la camilla y con el antebrazo del mismo lado debajo de la cabeza se procede a la cuidadosa palpación de la mama, deslizando la mano por ella mientras se comprime en busca de tumoraciones.
Deben apreciarse forma, tamaño y dureza de la misma, y si presenta movilidad o adherencia a la piel o a planos profundos.
Las exploraciones complementarias ante un caso de sospecha de cáncer de mama son: radiografía de baja intensidad de las mamas (mamografía), ecografía mamaria y, finalmente, la obtención de material biológico tumoral, ya sea mediante la punción y aspiración con aguja o mediante la biopsia.
Mamografía
Hoy en día, la mamografía es la exploración complementaria fundamental en el diagnóstico del cáncer de mama. Tiene una gran capacidad de detectar tumores de más de un centímetro, bajando el rendimiento en lesiones de menor tamaño. Sin embargo, si algún tumor es detectado, da una alta seguridad diagnóstica porque proporciona las características de tamaño, forma y repercusión de ese nódulo en los tejidos vecinos: la presencia de un nódulo mamario, de densidad mayor que el tejido mamario circundante, de bordes mal definidos –forma estrellada– y con microcalcificaciones son todas ellas características que orientan a un proceso potencialmente maligno.
Deben realizarse obligatoriamente las dos proyecciones estándar craneocaudal (de arriba abajo) y lateromedial (de fuera hacia adentro), aunque pueden obtenerse proyecciones axilares o laterales o localizadas para ampliar una lesión sospechosa si es
preciso.
Las mamografías actuales, con los actuales equipos de baja irradiación y películas de alta sensibilidad, han reducido al mínimo la dosis de radiación emitida, con lo que el riesgo de su obtención, aunque se realicen en repetidas ocasiones a una paciente, queda reducido al mínimo y, desde luego, el riesgo corrido es mucho menor que el beneficio obtenido con esta exploración.
Ecografía mamaria
La ecografía mamaria va convirtiéndose cada vez más en una exploración con gran rendimiento diagnóstico en tumores mamarios, y hay quien la sitúa casi a nivel de la mamografía, sobre todo en el caso de mujeres jóvenes o de mamas duras y fibrosas a causa de enfermedad fibroquística de la mama y, además, siempre que no se quiera irradiar a la paciente. La ecografía puede detectar nódulos mamarios pequeños y sus características, así como diferenciar si son sólidos (tumores) o contienen líquido (quistes mamarios), estos últimos casi siempre benignos. Tiene una exactitud de diagnóstico (del 85 al 95 %) casi igual que la mamografía, y además sirve de guía para la obtención de líquido o de muestras tumorales mediante punción.
Obtención de material biológico tumoral
La punción-aspiración con aguja fina es, junto con la exploración clínica y la mamografía, la exploración imprescindible para el diagnóstico de la enfermedad.
Tiene la ventaja de que puede realizarse en régimen ambulatorio de forma rápida, que no presenta prácticamente inconvenientes ni hay riesgo de diseminación tumoral en el trayecto de la aguja. Si se realiza guiada por ecografía, es posible dirigir la punción sin errores y con la seguridad de llegar a la lesión profunda aunque ésta sea de pequeño tamaño. El material obtenido consiste en un líquido en el cual, además de cierta cantidad de sangre, se mezclan células del tumor que posteriormente se observan al microscopio. Esta técnica, aunque tiene una alta especificidad (95 %), cuando es positiva, el diagnóstico está asegurado; pero como tiene una sensibilidad algo menor, su negatividad no excluye totalmente el diagnóstico.
Sin embargo, la estructura del tejido se pierde en el material aspirado porque las células están sueltas. La estructura del tejido sólo puede ser analizada mediante la biopsia, con la cual se obtiene un fragmento de tejido. Siempre debe realizarse para confirmar el diagnóstico de forma definitiva, aunque casi todas las pacientes son intervenidas a partir de un diagnóstico. Además, el estudio histológico permite determinar la presencia o no de receptores estrogénicos en el tumor, de capital importancia en el tratamiento sistémico posterior (quimioterapia hormonal). Por lo general, la biopsia se realiza durante el acto operatorio, mientras el cirujano espera el
resultado para luego decidir el tipo de intervención más adecuado, mastectomía o tumorectomía, según el grado de malignidad y la extensión.
Estadiaje tumoral pretratamiento
Tras el diagnóstico de cáncer de mama, la paciente debe ser sometida a un protocolo diagnóstico antes del tratamiento que pretende descartar por completo la extensión a otros órganos. Este diagnóstico comprende analítica general completa, ecografía hepática, radiografía de tórax y gammagrafía ósea para descartar afectaciones hepática, pulmonar y ósea, además de la determinación de marcadores tumorales y receptores hormonales.
Los marcadores tumorales son antígenos fabricados por el mismo tumor y cuya mayor utilidad consiste en informar de la respuesta al tratamiento y la detección precoz de recidivas. La cuantificación de receptores hormonales que presenta un tumor indica la hormonodependencia del mismo o su necesidad de hormonas para su crecimiento y, por tanto, el freno que sufrirá a su multiplicación si se consigue reducir el nivel de estrógenos en la sangre.
Tras realizar el estudio de extensión, el médico está en condiciones de clasificar el tumor y determinar su estadio clínico, el cual, junto con la edad de la paciente y la presencia o no de receptores hormonales determinarán el tratamiento a seguir en cada caso.
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