Riesgos y complicaciones de la bronquiolitis
La bronquiolitis es una enfermedad respiratoria que afecta sobre todo a los bebés. Es benigna y fácilmente tratable pero en algunos casos pueden aparecer complicaciones. Descubre cuáles son los síntomas que requieren de una visita inmediata al médico.
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La bronquiolitis es una enfermedad del tracto respiratorio provocada por una infección que afecta a los “bronquiolos”, pequeños conductos que se inflaman, se hinchan y se llenan de mucosidad dificultando la respiración.
Se trata de una condición que afecta principalmente a los bebés de entre tres y seis meses, al bloquearse sus conductos con mayor facilidad, y que evoluciona de manera favorable, ya sea espontáneamente o gracias a la kinesioterapia. Puede persistir durante algunas semanas, pero las dificultades respiratorias que produce se curan en cuestión de días sin dejar secuelas, excepto por algo de tos residual. En algunos casos pueden desarrollarse complicaciones que sí exigen un tratamiento especial.
Buscar los signos de sobreinfección
Las sobreinfecciones bacterianas son frecuentes y justifican el uso de antibióticos. En un 40 o 50 por ciento de los casos, la infección por el virus respiratorio sincicial (VRS), virus responsables de la mayoría de la bronquiolitis, se asocia a una colonización por bacterias. Sin embargo, esta colonización no resulta siempre en una sobreinfección.
Se debe sospechar la presencia de este virus si:
- Existe fiebre alta, superior a los 38,5°C o persistente
- Si hay otitis
- Si las secreciones de los bronquios contienen pus
Los padres y el kinesiterapeuta, que ven al niño todos los días, cumplen una función muy importante en la detección de esta complicación. “Cada uno tendrá su propio papel de centinela”, explica Sydney Sebban, médico generalista. Y agrega: “El kinesiterapeuta debe supervisar las secreciones y la madre debe medir la temperatura. Si el niño tiene fiebre por encima de los 39°C, sobre todo más de dos días seguidos, podemos estar seguros de que hay una sobreinfección; entonces habrá que recurrir a los antibióticos”.
Evitar la insuficiencia respiratoria
Según la agresividad del virus, la fragilidad del niño y la importancia de las secreciones acumuladas en los bronquiolos, ocasionalmente puede aparecer insuficiencia respiratoria. Ésta es una condición grave que exige hospitalización a fin de supervisar la función respiratoria y, eventualmente, poner en marcha medidas de reanimación.
Los signos que alertan de la existencia de este cuadro y que requieren de una visita urgente al médico, son: una alteración importante del estado general del niño, un cambio en el comportamiento con una acentuación de las dificultades respiratorias, un aumento considerable de la fiebre y, sobre todo, dificultades para comer.
“La cantidad de biberones que tome el niño es el mejor signo de alerta para los padres”, señala Sebban. “El biberón es una prueba de esfuerzo para los recién nacidos. Un bebé que bebe menos de la mitad de sus biberones, que debe interrumpir la succión o que vomita porque se queda sin aliento debe llevarse al médico de inmediato ya que es posible que no tolere el esfuerzo”, agrega.
Esta intolerancia al esfuerzo puede señalar una insuficiencia respiratoria incipiente, ante la cual son más vulnerables los bebés de menos de tres meses, los de menos de seis semanas, los prematuros nacidos antes de las 34 semanas de amenorrea y los niños afectados de displasia broncopulmonar o de una cardiopatía congénita.
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