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Anorexia, bulimia: los dientes también sufren las consecuencias

Una alimentación sana para tener dientes sanos: los trastornos alimenticios como la anorexia y la bulimia, que afectan a un 15% de las adolescentes, tienen graves consecuencias sobre la salud dental. Aunque estas enfermedades son conocidas por la mayoría de la gente y tratadas desde el plano psiquiátrico, a menudo se ignoran sus consecuencias sobre la salud bucodental.

Anorexia y bulimia: consecuencias en los dientes
© Thinkstock

Dientes gastados, caries, encías retraídas, hipersensibilidad… los trastornos alimenticios, sobre todo cuando incluyen vómitos, provocan daños a menudo irreversibles. A la espera de superar la enfermedad, conocer los métodos actuales puede ayudar a limitar los daños.

Los trastornos alimenticios también repercuten sobre los dientes

Los trastornos alimenticios afectan, en diversos grados, a 15% de las adolescentes y entre 5 y 10 veces menos a la población masculina. Se caracterizan por una preocupación constante por la comida, una alteración de la propia imagen y un control excesivo del peso hasta el punto de afectar la salud física, psicológica y las relaciones sociales.

Los trastornos alimenticios están representados principalmente por la anorexia mental (restricciones alimenticias) y la bulimia (crisis compulsivas). Estas dos enfermedades pueden alternarse o sucederse. A menudo van acompañadas de conductas purgativas o compensatorias destinadas a limitar el aumento de peso (vómitos provocados, utilización de laxantes, ayuno, hiperactividad física, etc.). En su forma más severa, que supone un índice de masa corporal (IMC) inferior a 17,5% y problemas hormonales, la anorexia mental afecta a entre 0,9 y 1,5% de las mujeres y a entre 0,2 y 0,3% de los hombres.

El Prof. P. Colon, cirujano-dentista, docente de odontología conservadora y endodoncia, confirma los perjuicios de los trastornos alimenticios en los dientes: “Desde los primeros años de la enfermedad, aparecen lesiones de desgaste. Aunque las más características están ligadas a los vómitos, la anorexia puramente restrictiva provoca igualmente alteraciones de los dientes, ya que las costumbres particulares de los enfermos también influyen”.

Lesiones dentales características

Las lesiones dentales ligadas a los trastornos alimenticios comportan un desgaste químico y mecánico. El Prof. Colon explica: “El esmalte, fragilizado por los ataques ácidos de orígenes diversos (erosión), se afina y acaba desapareciendo, dejando expuesta la dentina, que es más blanda. En ese momento el fenómeno se acelera, amplificado por la fricción de los dientes entre sí (atrición) o por el uso inadecuado del cepillo de dientes, incluso con los alimentos (abrasión). La localización de las lesiones revela su origen.”

Lógicamente, las lesiones que pueden atribuirse a los vómitos se encuentran en el trayecto: afectan principalmente la cara interna de los dientes, del lado del paladar y comienzan en la confluencia entre las encías y los dientes, en los incisivos. En definitiva, el esmalte desaparece totalmente del lado interno. El diente se gasta en forma biselada y pierde altura.

Las crisis de bulimia y la alimentación particular de las personas que sufren trastornos alimenticios los exponen también al reflujo gastroesofágico, a menudo por la noche, lo cual provoca nuevos ataques ácidos que pueden pasar desapercibidos. “Las lesiones ligadas al reflujo gastroesofágico se localizan a veces de un solo lado de la mandíbula en función de la posición adoptada para dormir”, destaca el Prof. Colon.

Sin embargo, las lesiones pueden también afectar la cara externa de los dientes, debido al importante consumo de bebidas ácidas. El Prof. Colon precisa que “para llenarse el estomago o ayudar a los vómitos, algunos pacientes tragan hasta seis litros de refrescos por día. Ahora bien, está claro que estas bebidas constituyen un factor mayor de erosión. Y, por ejemplo, cuando condimentan las verduras, a menudo utilizan vinagre, zumo de limón y mostaza.”

En todo caso, la cara triturante de los molares no se salva, sobre todo porque la saliva, a menudo presente en cantidad insuficiente y/o de mala calidad a causa de la desnutrición, ya no logra neutralizar la acidez bucal. Las lesiones, primero localizadas en las partes prominentes, luego se extienden y horadan los molares, que terminan por perder tamaño.

Finalmente, en los enfermos de anorexia grave, las encías pueden retraerse y dejar expuestas las raíces a los ataques ácidos y al cepillado agresivo. Con la idea de purificarse o para no oler a vómito, algunos pacientes se cepillan los dientes diez o quince veces por día, ¡durante más de 20 minutos!

Caries y dolores de todo tipo

Además de tener los dientes fragilizados por los ataques ácidos, poco protegidos por una saliva y defensas inmunológicas degradadas, las víctimas de trastornos alimenticios consumen muchos productos ricos en azúcar cuando viven una crisis compulsiva, pero también sodas o leche azucarada para vomitar. De este modo, las caries aparecen rápidamente.

A causa de la pérdida de esmalte, los dientes se vuelven más sensibles, dolorosos al contacto con el frío, los ácidos, las azúcares y a veces incluso el cepillado. La dentina, naturalmente más amarilla que el esmalte se colorea también más fácilmente al contacto con los alimentos, provocando una degradación estética.

Luego de una decena de años de sufrir estas condiciones, a menudo hacia la edad de 30 años, la pérdida de tamaño se vuelve visible, perjudicial desde el punto de vista estético y funcional, sobre todo porque los dientes tienden a romperse. “En algunos pacientes, los incisivos solo miden unos milímetros, los molares superan apenas las encías y aparece un vacío entre arcadas, describe el Prof. Colon. Esta pérdida de tamaño puede ser responsable de dolores articulares e incluso de una neuralgia esencial de trigémino, extremadamente dolorosa.”

Limitar las repercusiones estéticas y funcionales

Esperando la curación, el Prof. Colon recomienda a los pacientes que vomitan enjuagarse la boca solo con agua y esperar por lo menos veinte minutos antes de cepillarse los dientes, consejo válido también para después de ingerir alimentos y bebidas ácidas.

Los dientes deben cepillarse verticalmente, las encías hacia las extremidades, apoyando el cepillo de forma que las cerdas accedan a los espacios interdentales, con un cepillo de dientes suave y un dentífrico no abrasivo, idealmente remineralizante. “Los cepillos eléctricos son útiles, especialmente los modelos que poseen un sistema que los hace detenerse cuando la presión ejercida sobre los dientes se vuelve demasiado fuerte, precisa el Prof. Colon. Existen también soluciones dentales específicas para la erosión.”

A menudo las personas afectadas por trastornos alimenticios también consumen tabaco, alcohol y a veces diversas drogas que influyen en la degradación de los dientes (coloraciones, ataques ácidos, disminución del flujo salival, mala salud general). Inversamente, masticar chicle sin azúcar de vez en cuando estimula la producción de saliva limitando el reflujo gastroesofágico.

“Por vergüenza o culpa, muchos enfermos no van al dentista”, se lamenta el Prof. Colon. Sin embargo, consultar permite limitar los daños. Cuando la enfermedad no se ha curado, el dentista puede proponer un aporte local de flúor y el reemplazo del esmalte y la dentina por e resinas compuestas que permiten recuperar el tamaño, forma y color natural de los dientes. “Las restauraciones compuestas son un poco menos brillantes y resistentes que las facetas y coronas de cerámica pero tienen la ventaja de conservar los tejidos sanos, destaca el Prof. Colon. Una vez curados, los pacientes pueden perfeccionar los resultados como deseen.”

A. Plessis

Fuentes: P. Colon es Profesor de la Universidad Paris Diderot, integrante del equipo de Odontología del Hospital Rothschild de París e Investigador  en Química de materiales en el equipo de Biomateriales e Interfaces biológicas del Laboratorio de Multimateriales e Interfaces UMR CNRS 5615 (Lyon 1).

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17/07/2012

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