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   Alzheimer: avances en el tratamiento
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Alzheimer
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Lo último para luchar contra el Alzheimer

Resulta inevitable preguntarse de qué depende que la mente de algunas personas quede presa de esta enfermedad mientras que otros individuos mantienen una lucidez envidiable toda su vida. Cada vez se señalan más “culpables”, aunque precisamente el hecho de que sean varios (y que no se atribuya un mayor peso a ninguno) indica que quedan muchas cosas por descubrir. En los últimos años se ha hablado, incluso, de que un virus podría ser el causante de esa anomalía cerebral.

Alzheimer: avances en el tratamiento
© Thinkstock

Lo que sí parece claro es que cada vez más personas lo padecen. Actualmente afecta a 44 millones en todo el mundo y –según datos de la OMS– se espera que, en 2050, esa cifra se haya triplicado y sean unos 135 millones los individuos con esta demencia.

Pese a este sombrío panorama, en los últimos tiempos se han producido una serie de avances que harán posible estrechar el cerco a esta terrible dolencia. Una enfermedad que, entre otras consecuencias, arrebata a quien lo padece uno de sus bienes más preciados: sus vivencias y recuerdos.

Diagnósticos del siglo XXI

Hasta el momento, cuando existe la sospecha de que alguna persona de edad avanzada sufre Alzheimer, se le realiza una exploración física (que incluye una resonancia magnética) y un neurólogo especializado en la enfermedad hace una valoración tras realizarle diferentes test cognitivos (recordar unas cuantas palabras; hacer algún cálculo mental, dibujar un reloj colocando al detalle las horas, etc). También existen pruebas de cierta sofisticación que ayudan a obtener un resultado más acertado, como el estudio del líquido cefalorraquídeo a partir de una punción lumbar. Sin embargo, no son pruebas determinantes.

Y ése es precisamente el objetivo: lograr un test que sí dé un resultado totalmente fiable (ya que muchos diagnósticos hoy en día son erróneos) y pueda determinar si la persona tiene –o tendrá– Alzheimer.

Los avances más llamativos en este sentido son:

  • Un escáner que adelanta 5 años el diagnóstico. Su funcionamiento es similar a otros, pero su eficacia es mayor, por lo que se evitan muchos fallos de diagnóstico. Tras dar al paciente una pequeña dosis de una sustancia química radiactiva, ésta “se pega” a las placas que se forman en el cerebro con Alzheimer y esa unión se visualiza en el monitor del escáner, por lo que el médico puede determinar la zona cerebral dañada. Si no hay placas (ni unión), se descarta la dolencia 5 años (el tiempo que se estima necesario para que se formen), con lo que no es necesario que el paciente reciba tratamientos únicamente a partir de una sospecha. El gobierno británico está siendo el primero en incluirlo, sin coste para el usuario, en su sistema sanitario. Además de este avance, hay otros muchos equipos trabajando en nuevos biomarcadores, es decir en analizar las sustancias concretas que, aumentadas o disminuidas en el organismo, avisarían de que se está generando esa demencia.
  • ¿Se puede descubrir a partir de una gota de sangre? Muchos trastornos pueden detectarse en sangre pero en este caso eso resulta especialmente difícil. Sin embargo, parece ser que una empresa de Biotecnología está a punto de dar con la clave para poder aplicar este rápido diagnóstico. Se espera que en 2015 esté disponible en los hospitales.
  • Lo que cuentan los ojos. Hasta ahora no se conocía la relación entre la pérdida de visión y la posibilidad de padecer Alzheimer, pero un equipo de científicos del Centro Médico de la Universidad de Georgetown y de la Universidad de Hong Kong asegura que la conexión entre el glaucoma y esta demencia podría ser estrecha, ya que la retina es una extensión del cerebro. Antes de que la pérdida de visión sea un hecho, se puede analizar el grosor de la retina. Que haya disminuido puede ser –según los investigadores– el aviso de que la enfermedad degenerativa está presente.
  • Diagnosticarlo… ¡jugando! Una conocida compañía farmacéutica ha desarrollado un videojuego que pone a prueba la capacidad de atención y de planificación y la toma de decisiones (con frecuencia disminuidas en los pacientes con demencia). Se pretende que sea una herramienta clínica más para detectar cuanto antes las enfermedades neurodegenerativas.

Así se intenta frenar

Otra de las grandes metas de los investigadores es hallar un tratamiento verdaderamente eficaz, capaz de revertir la enfermedad o, si eso resulta imposible, al menos frenarla definitivamente.

  • La vacuna anti-demencias. Muchas familias confían en que algún día se desarrolle el antídoto ideal; y que llegue a tiempo para evitarle más sufrimiento a sus seres queridos. Aunque la fórmula mágica se sigue resistiendo, algunos de los equipos que la investigan aseguran que cada vez están más cerca de lograrla. Los científicos postulan que en unos 6 u 8 años ese tratamiento podrá estar disponible, aunque no hará desaparecer el Alzheimer sino frenar o ralentizar los síntomas y solo será eficaz si se administra en las primeras fases del trastorno.
  • La estimulación como terapia. Los entendidos lo denominan Mindfulness y consiste en estimular las capacidades del cerebro –sobre todo la concentración, la regulación de la atención, la percepción del cuerpo y el control emocional– a partir de ejercicios de meditación y de yoga para lograr “conciencia plena”. Una investigación que duró dos años y tuvo lugar en las Islas Canarias demostró cómo los pacientes mejoraban y reducían la ansiedad, la depresión y los delirios gracias a esta técnica.
  • Un nuevo compuesto para crear fármacos protectores. El Alzheimer sigue siendo, de momento, incurable ya que los medicamentos que se emplean solo consiguen hacer más lento el deterioro. En el Medical Research Council (Reino Unido) han logrado crear un compuesto que sí funciona en ratones, impidiendo que el cerebro se deteriore. Sin embargo, falta por ver si es eficaz en humanos.
  • Medicamentos a través de la piel. En muchas ocasiones cuesta seguir el tratamiento farmacológico (por no poder tragar la pastilla o por olvidos), por eso se evalúan nuevos métodos para administrarlos, como por ejemplo a través de la piel. En el Instituto de Ciencias Biomédicas de la Universidad Cardenal Herrera de Valencia han demostrado que el uso de parches es igual de eficaz que el fármaco oral.
  • El gran papel de la dieta. También en la actualidad se lleva a cabo un proyecto –iniciado hacia varios años y bautizado como LIPIDIDIET– que trata de demostrar que la dieta puede ayudar a que las capacidades cognitivas (memoria, aprendizaje, etc) disminuyan. El objetivo final de este proyecto es elaborar productos dietéticos que incluyan determinados compuestos o moléculas capaces (seguramente a partir de ácidos grasos Omega 3) de retrasar el deterioro cerebral ligado al envejecimiento. Una conocidísima marca mundial de alimentación es el principal espónsor. Otra investigación ha demostrado que altas dosis de vitamina E puede retrasar ligeramente el deterioro producido por el Alzheimer.

Fuentes:

  • “Información básica sobre la enfermedad e Alzheimer”. Alzheimer’s Association.
  • “Can the eyes help diagnose Alzheimer’s disease? Georgetown University Medical Center
  • “La terapia de Mindfulness en Enfermedad de Alzheimer”. Domingo Jesús Quintana
  • “Memory and behavioural problems reserved in mice infected with prions that cause a disease similar to human vCJD”. Giovanna Mallucci, Medical Research Council
  • “Dietary treatments of dementia”, Tobias Hartmann, LIPIDIDIET
  • “Dementia: a public health priority”. OMS, 2012
  • “The global impact of dementia 2013-2050”, Alheimer’s disease international
Charo Sierra

Escrito por

Publicado el 31/01/2014Comentar

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