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Prevención y síntomas de la cistitis

La cistitis es una de las enfermedades en que la prevención desempeña un papel muy importante debido a que las medidas generales de aseo, como el baño diario, limpiarse la región anal de adelante hacia atrás para evitar la llegada de bacterias al tracto urinario o el aseo genital de la pareja antes y después de las relaciones sexuales disminuyen de manera significativa la frecuencia de infecciones, según lo demuestran numerosos estudios clínicos.

Síntomas

Prevención y síntomas de la cistitis
© Thinkstock

Los síntomas que presenta una mujer con cistitis son fácilmente identificables, y la mayoría de las veces son suficientes para llegar a un diagnóstico correcto.
Este conjunto de síntomas se denomina síndrome miccional.
Los síntomas principales de la cistitis son el ardor y la molestia o la sensación de arenilla al orinar; además, hay una urgente necesidad de ir al baño; en algunos casos, la orina se torna turbia, maloliente, sanguinolenta; por lo general se presentan emisiones con escaso volumen y, al finalizar, se siente el deseo de continuar con la micción. Sin embargo, también hay mujeres que pueden tener una infección urinaria y no presentar síntomas.
Además de los síntomas mencionados, otros muy habituales en la cistitis son:
Polaquiuria (emisión de orina anormalmente frecuente). Es característico que las mujeres que sufren una infección de orina hayan de ir muy a menudo al baño, es decir, hay un aumento en la frecuencia urinaria, siendo ésta poco productiva, es decir, orinan frecuentemente pero en cantidad muy escasa.

Disuria. Sensación desagradable al orinar, descrita como quemazón, escozor o ardor. En ocasiones, más que una sensación desagradable, lo que se produce es dolor con la micción.

Nicturia (emisión de orina más frecuente durante la noche). En una situación normal, durante la noche no hay que levantarse para ir a orinar, ya que el volumen de orina que se forma es escaso. Pero, debido a la inflamación de las paredes de la vejiga, este síntoma se ve incrementado por la noche, y las mujeres se ven obligadas a levantarse de la cama con frecuencia para orinar.

Tenesmo vesical. Sensación continua de ganas de orinar, que en muchas ocasiones se manifiesta al final de la micción, es decir, que suelen tener una sensación aún más fuerte que antes de empezar.

Dolor en el hipogastrio. Dolor leve, descrito en muchos casos como un peso, localizado encima del pubis.

Dolor lumbar bilateral. Suele ser también un dolor suave, localizado en las lumbares, generalmente en los dos lados.

Fiebre. Temperatura corporal inferior a 37º; en algunos casos se puede presentar febrícula (fiebre ligera, de larga duración y de origen casi desconocido). La cistitis no suele cursar con fiebre, aunque es frecuente que se acompañe de cierta sensación de frío y calor en el cuerpo. A veces sí que puede haber febrícula, sin llegar a una temperatura mayor de 38º. Si ocurre esto, hay la posibilidad de una infección de orina complicada o de vías altas.

Hematuria. Presencia de sangre en la orina. La orina es de un color rosado más o menos intenso. Aunque es un síntoma muy alarmante, por sí solo no indica gravedad. A veces el sangrado no aparece durante la micción, sino que sólo mancha al final.

Orina turbia. En ocasiones, además es maloliente e incluso con presencia de pus.

Gérmenes

Casi todas las infecciones de orina estarán producidas por gérmenes
que provienen del intestino debido a su proximidad anatómica con ella. Dentro de estas bacterias, conocidas como enterobacterias,
la más frecuente es la Escherichia Coli. La E. Coli es la responsable del 80 % de las infecciones de orina. Hay otras bacterias, aunque de manera menos habitual, como pueden ser el Proteus Mirabillis, Pseudomona Aeruginosa, Klebsiella...
Aunque es mucho menos frecuente, también éstas pueden ser producidas por hongos propios de la flora vaginal, como la Cándida Albicans, o incluso virus generalmente de transmisión sexual como el Herpes virus.

Complicaciones

A veces, esta infección puede tener alguna complicación que deriva en otros trastornos:

Pielonefritis aguda. Es la infección de la parte alta de las vías urinarias con afección de la pelvis renal y el riñón. Además del síndrome miccional, que no siempre se presenta, se caracteriza por fiebre elevada con escalofríos, dolor lumbar unilateral y mal estado general.

Sepsis. La infección llega al torrente circulatorio y se extiende por todo el cuerpo. En ese momento no hay clínica urinaria, sino que lo que predomina es una fiebre muy elevada, escalofríos francos con castañeo de dientes y mal estado general.

Cistitis de repetición. Éstas pueden ser debidas a una recidiva, es decir, estar producidas por la misma bacteria, que no se ha eliminado totalmente. A veces también pueden estar causadas por alguna alteración anatómica del aparato urinario. Cuando las cistitis de repetición son producidas por bacterias diferentes, suele haber un intervalo de un mes entre una y otra. Si una mujer presenta más de tres episodios de cistitis al año será necesario realizar más pruebas para detectar posibles alteraciones anatómicas o funcionales.

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26/08/2010

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