Diagnóstico y tratamiento de la cistitis
Los síntomas que refiere la paciente serán suficientes para sospechar el diagnóstico de cistitis en la mayoría de los casos. Los exámenes que el médico ordenará irán destinados a confirmar el origen infeccioso de su sintomatología.
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Sedimento de orina. Se solicita una muestra de orina para ser analizada.
Generalmente ésta será remitida al laboratorio donde, después de centrifugarla, se pasa al microscopio. Al observarla se halla un cierto número de bacterias, se identifican los glóbulos blancos, que defienden al organismo de los microorganismos; los glóbulos rojos, indicadores de hemorragia, y ciertas sustancias que producen las bacterias, como los nitritos. Este análisis se realiza de forma rápida y es de gran utilidad, aunque no permite determinar la bacteria causante de la cistiris.
Cultivo de orina. Este procedimiento consiste en esparcir una muestra de la orina en un medio de cultivo enriquecido y esperar durante una semana el crecimiento de los microorganismos. Es muy útil ya que, además de identificar la bacteria causal, también informa de los antibióticos más efectivos para combatirla. Como tiene el inconveniente de que tarda una semana, el médico deberá indicar un tratamiento a priori sin saber exactamente la bacteria causante.
Tiras reactivas. Son muy útiles para un diagnóstico rápido. Detectan la presencia de glóbulos blancos, sangre y nitritos en la orina.
Tratamiento farmacológico
Es muy importante iniciar lo antes posible el tratamiento de una infección urinaria, cualquiera que ésta sea, para evitar que las bacterias continúen ascendiendo por el tracto urinario y afecten a otros órganos, en especial al riñón, llegando así a convertirse en una pielonefritis.
Antibióticos. Como se trata de una enfermedad de origen generalmente bacteriano, el tratamiento consistirá en tomar el antibiótico adecuado.
La selección del antibiótico adecuado, que debe estar siempre en manos del especialista, puede hacerse incluso sin tener resultados del cultivo pues el médico conoce las bacterias que con más frecuencia afectan al tracto urinario.
Si el resultado del examen sugiere un origen diferente, el antibiótico puede ser cambiado por uno más efectivo. Como en cualquier otra infección, el antibiótico debe tomarse durante el tiempo prescrito y no suspenderse apenas cedan los síntomas. Seguir esta recomendación evita que la infección reaparezca en corto plazo debido a que las bacterias no fueron eliminadas en su totalidad, así no sólo se evitarán las recaídas sino posibles resistencias bacterianas posteriores.
Analgésicos. El dolor es un síntoma muy molesto, por ello los analgésicos también se incluyen dentro del tratamiento de las cistitis en el momento inicial aunque pueden suspenderse tan pronto el dolor ceda.
Otros. Otros medicamentos empleados en el tratamiento inicial de las cistitis están destinados a relajar la vía urinaria, con lo que mejoran los síntomas aunque no actúan sobre la infección.
Tratamiento no farmacológico
Existen terapias naturales alternativas que pueden ayudar a las mujeres que padecen cistitis a aliviar sus síntomas:
Tomar baños de asiento muy calientes con manzanilla dulce y malva.
Beber cuatro veces al día infusiones de grama, gayuba y brezo, bien calientes.
El espliego y el enebro se pueden utilizar también en forma de esencias, en el baño de asiento.
El cobre orgánico fortalece la curación.
Tomar dientes de ajo, acelgas y jalea real, ya que son alimentos que ayudan a la curación. Los suplementos de vitamina A tienen un efecto fortalecedor. El zumo de arándanos agrios y el agua de cebada arrastran las bacterias que colonizan la vejiga en su paso por el tracto urinario.
Una vez remitida la enfermedad, tomar diariamente durante cierto tiempo estigmas de maíz, cola de caballo y meliloto para evitar las recaídas.
Larousse de la Mujer
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