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   Insuficiencia respiratoria ¿Qué es?
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¿Qué es la insuficiencia respiratoria?

Consiste en la disminución brusca de la función respiratoria. el intercambio de gases entre el aire y la sangre no se efectúa de forma normal y puede dar lugar a una asfixia.

Formas agudas

En la insuficiencia respiratoria, los pulmones son incapaces de mantener su función. La concentración de oxígeno en la sangre disminuye y aumenta la concentración de dióxido de carbono. La insuficiencia respiratoria aguda aparece de repente: se trata de una urgencia médica que precisa hospitalización. El tratamiento requiere la administración de oxígeno y, en los casos más graves, la utilización de un respirador artificial.

Causas

Existen varios mecanismos que pueden dar lugar a insuficiencia respiratoria aguda:
Disminución de la cantidad de aire que ventila los pulmones (hipoventilación). Esta disminución puede estar provocada por: una interrupción temporal de la respiración (apnea), la obstrucción de las vías respiratorias (por la lengua, en caso de una convulsión, o por inhalación de un cuerpo extraño) o una obstrucción de los bronquios (crisis de asma grave). Puede deberse a un traumatismo que reduce el volumen de la caja torácica o a una deformación grave de la columna vertebral. A veces se origina por una poliomielitis que afecta a los músculos de la respiración.

Alteración de la circulación pulmonar. Se debe a un desequilibrio entre la llegada de sangre y de oxígeno: aporte demasiado bajo de sangre en relación con la cantidad de aire recibida (por obstrucción de una o varias ramas de la arteria pulmonar a causa de un coágulo, embolia pulmonar o insuficiencia cardíaca) o, por el contrario, aporte excesivo de sangre en relación con la cantidad de oxígeno disponible (por enfermedad aguda de los pulmones).

Lesión de la membrana a través de la cual se efectúa el intercambio entre el aire y la sangre. Esta membrana, llamada membrana alveolocapilar, puede estar lesionada por la inhalación de gases sofocantes, a causa de algunas enfermedades víricas o por insuficiencia del ventrículo derecho (encargado de recoger la sangre oxigenada procedente de los pulmones).
También puede deberse a una agresión de los pulmones: directa (inhalación de líquido durante un ahogamiento o vómitos), o indirecta (traumatismo).

Agravamiento de una insuficiencia respiratoria crónica. La función de los pulmones puede estar ya reducida: por ejemplo, por una bronquitis crónica. La insuficiencia respiratoria aguda aparece, en este caso, durante una sobreinfección bronquial que aumenta la incapacidad respiratoria crónica.

Síntomas

Cualquiera que sea el mecanismo causal, la insuficiencia respiratoria se manifiesta por los mismos síntomas, que son consecuencia de la alteración del intercambio gaseoso: aceleración importante del ritmo respiratorio (polipnea) y cardíaco (taquicardia), coloración azulada de la piel (cianosis), elevación de la presión arterial, sudores y trastornos neurológicos que pueden llegar al coma.

Tratamiento

Siempre es urgente. Consiste en sustituir la función respiratoria insuficiente y, simultáneamente, tratar la causa, si es posible:por ejemplo, administrando antibióticos en caso de un trastorno infeccioso.

Oxigenoterapia. Esta técnica consiste en enriquecer con oxígeno el aire inspirado por el paciente. Las cantidades de oxígeno varían según la gravedad de la insuficiencia respiratoria.
El oxígeno puede administrarse con diferentes dispositivos: por ejemplo, con una mascarilla facial o con unas pequeñas cánulas que se introducen en la nariz («gafas nasales»).

Asistencia ventilatoria. En caso de insuficiencia respiratoria aguda rebelde a la oxigenoterapia, el tratamiento consiste en proporcionar asistencia ventilatoria. El paciente se conecta a un respirador artificial (o ventilador) mediante un tubo colocado por la boca o la nariz (tubo intratraqueal), o introducido por un orificio practicado quirúrgicamente en la tráquea del paciente (traqueotomía). Este tubo asegura la libertad de las vías respiratorias y permite administrar oxígeno a alta concentración. De este modo, pueden sustituirse los esfuerzos respiratorios ineficaces del paciente, se evita que inhale líquidos (vómitos, saliva o sangre) y, eventualmente, se aspiran las secreciones bronquiales.
Una vez tratada la fase aguda, el pronóstico de la enfermedad depende del estado general de las vías respiratorias y del origen de la insuficiencia.

Maniobra de heimlich

Esta técnica de socorrismo se emplea para evacuar de las vías respiratorias un cuerpo extraño que provoca la asfixia. En un niño pequeño, la maniobra consiste en colocarlo boca abajo, con la cabeza más baja que el resto del cuerpo, y darle palmadas en la espalda, entre los omóplatos, con la palma de la mano. En el adulto, consiste en colocarlo de pie, situarse detrás de él, rodearlo con los brazos, con las manos colocadas por encima del ombligo, y ejercer un movimiento brusco de compresión hacia arriba, para provocar la expulsión del cuerpo extraño.

Llamar a urgencias

En caso de asfixia importante, es preciso llamar sin demora a un médico o a un servicio de urgencias y dar las indicaciones que permiten orientar la ayuda: ¿respira el paciente todavía?; si es así, ¿a qué ritmo?; ¿su piel presenta una coloración azulada? También es útil conocer otros datos: por ejemplo, circunstancia de la asfixia, enfermedades conocidas, tratamientos en curso. Si el paciente no respira, hay que aplicar inmediatamente una asistencia respiratoria (boca a boca) mientras se espera la llegada de ayuda.

Formas crónicas

Es una dificultad permanente para respirar, como resultado de una enfermedad crónica de las vías o las funciones respiratorias.
La insuficiencia respiratoria crónica es permanente. El paciente suele experimentar, en una primera fase, dificultad respiratoria cuando realiza un esfuerzo importante. En una segunda fase, la dificultad respiratoria aparece de forma progresiva, con esfuerzos mínimos o incluso en reposo. Se trata de una enfermedad que evoluciona lentamente, hasta llegar a ser invalidante.

Causas

Según las causas, se distinguen dos categorías de insuficiencia respiratoria crónica:
Insuficiencia respiratoria crónica obstructiva. Constituye la mayoría de los casos y se asocia con una obstrucción de las vías respiratorias. Esta obstrucción deriva, por lo general, de una afectación de los bronquios y de los bronquiolos. Tiene su origen en el consumo de tabaco y es consecuencia de diversas enfermedades, como el asma, la bronquitis crónica y el enfisema.

Insuficiencia respiratoria crónica restrictiva. Es menos frecuente que la anterior y está relacionada con una disminución de los volúmenes respiratorios, sin afectación de los bronquios. Este tipo de insuficiencia puede tener numerosas causas: parálisis de los músculos respiratorios (p. ej., poliomielitis), deformación importante del tórax o de la columna vertebral, extirpación quirúrgica de un pulmón o una enfermedad que destruya una parte del tejido pulmonar (como tuberculosis o fibrosis pulmonar).

Síntomas

La insuficiencia respiratoria crónica se manifiesta por una dificultad al respirar. Existen otros signos que acompañan a la enfermedad: aumento del volumen de la caja torácica, hundimiento de los espacios intercostales cuando el paciente respira (tiraje) y coloración azulada de los labios o de las uñas (cianosis).
La insuficiencia respiratoria crónica puede tener repercusiones cardíacas: aceleración de la frecuencia de los latidos cardíacos (taquicardia), aumento del volumen del hígado, edema de las piernas e hinchazón de las venas del cuello. En algunos casos, el paciente sufre trastornos del sueño y tiene tendencia a dormir durante el día.

Diagnóstico

Se establece mediante el interrogatorio y la exploración clínica del paciente. La medida de los gases en sangre permite detectar una disminución de la concentración de oxígeno (hipoxia), asociada a un aumento de la concentración de dióxido de carbono (hipercapnia), y apreciar la gravedad del trastorno.
La radiografía de tórax sirve para precisar el lugar y la extensión de la afectación pulmonar.

Tratamiento

Oxigenoterapia. Es primordial para el tratamiento. Se aplica durante varias horas al día, a domicilio.
Este tratamiento es básico para aumentar la concentración de oxígeno en la sangre. Permite mantener la calidad de vida del paciente.

Medicamentos. Al mismo tiempo, el paciente toma medicamentos para aumentar el diámetro de los bronquios (broncodilatadores) y, si es necesario, para tratar la sobreinfección (antibióticos). En ocasiones, también se prescriben corticoides o aerosoles, que dispersan finas partículas por los alvéolos pulmonares para facilitar la respiración, así como sesiones de fisioterapia respiratoria.

Traqueotomía. Cuando la insuficiencia respiratoria crónica es muy grave, el paciente debe llevar una cánula de traqueotomía (orificio practicado quirúrgicamente en la tráquea), por la cual se le suministra el oxígeno de forma regular. En general, esta cánula se tolera bien y puede permanecer colocada en la tráquea durante varios años. Deben realizarse cuidados sencillos de higiene en el domicilio.

Pronóstico

La insuficiencia respiratoria crónica evoluciona lentamente, agravada por crisis de insuficiencia
respiratoria aguda. La sucesión de crisis y la aproximación entre ellas acaba por invalidar al paciente, que debe ser hospitalizado cada vez más a menudo.
Normalmente, el pronóstico empeora cuando el paciente pasa a ser dependiente de la administración de oxígeno o del uso del respirador.
Es muy común que estos pacientes deban estar conectados constantemente a una fuente de oxígeno, que puede ser una bombona fija en su casa o bien una bombona portátil, que les permita desplazarse.

Fisioterapia respiratoria

También llamada gimnasia respiratoria, es un elemento capital en el tratamiento de numerosas enfermedades respiratorias. Una de sus misiones más importantes es facilitar la emisión del esputo (mucosidad) de origen bronquial y liberar, en parte, los bronquios, lo que disminuye la fatiga respiratoria y el riesgo de infección. También puede mejorar la eficacia de los músculos respiratorios o favorecer la readaptación al esfuerzo. Finalmente, permite eliminar las adherencias que unen las dos hojas de la pleura, ocasionadas por pleuresías o fracturas de costillas.

Oxigenoterapia a domicilio

Esta técnica constituye el elemento básico en el tratamiento de las formas de insuficiencia respiratoria crónica, en las que la falta de oxígeno es permanente. Cuando se realiza bien, este tratamiento no sólo mejora la calidad de vida, sino que también alarga la vida del paciente y disminuye el número de ingresos hospitalarios. El oxígeno se administra mediante dos pequeñas cánulas colocadas en la nariz («gafas nasales») y unidas a un aparato que suministra oxígeno. El oxígeno está contenido en botellas que pueden quedarse en el domicilio del paciente.

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