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   Fracturas ¿Qué es?
Enfermedades musculares y esqueléticas
 
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¿Qué son las fracturas?

Las fracturas se producen por un traumatismo que ejerce una tensión superior a la resistencia del hueso.

Las fracturas pueden afectar a cualquier persona, pero los ancianos están especialmente expuestos, debido a que sufren un mayor número de caídas y sus huesos son más frágiles, a causa del envejecimiento (osteoporosis, sobre todo en las mujeres).
Las fracturas también afectan a los jóvenes, especialmente a los que practican actividades o deportes violentos y se exponen a numerosos traumatismos.

Causas

Una fractura puede producirse en diferentes circunstancias:
A causa de un choque directo: la fractura se acompaña entonces de contusiones de los tejidos situados en la proximidad del punto de impacto del choque.

A causa de un choque indirecto: la fractura se produce durante una torsión, un estiramiento o un aplastamiento del hueso afectado.

Cuando los huesos son frágiles a causa de una enfermedad (osteoporosis o tumor óseo): la fractura se llama patológica, porque un choque mínimo provoca que el hueso se quiebre.

Las fracturas por fatiga tienen lugar después de tensiones repetidas sobre un hueso sano que no ha sufrido ningún traumatismo. Por ejemplo, los marchadores o los corredores pueden sufrir fracturas de los huesos del pie (metatarsianos), en particular si entrenan sobre superficies duras y utilizan calzado mal adaptado a su práctica deportiva. El envejecimiento de la población también ha multiplicado los casos de fracturas por fatiga cuando los ancianos siguen activos. Estas fracturas afectan a los huesos más diversos: pelvis, sacro, fémur o tibia. Se manifiestan por dolores que dificultan la marcha y, en ocasiones, producen cojera. El tratamiento se limita, simplemente, al reposo.

Tipos de fracturas

Las fracturas se clasifican según la forma en que se rompe el hueso.

Fracturas en tallo verde. Son específicas del niño. El hueso, aún flexible, se fractura parcialmente: no está roto en toda su circunferencia.

Fracturas con hundimiento. También son específicas del niño.
Se caracterizan por un aplastamiento localizado del hueso.

Fracturas transversales. Son las más corrientes. El hueso se rompe en dos, de forma relativamente neta, a menudo después de un golpe directo.

Fracturas espiroideas. Se trata de fracturas en las que la rotura tiene forma de espiral.

Se observan, sobre todo, en las fracturas de los huesos largos de las extremidades.

Fracturas conminutas. Bajo el efecto de un golpe muy violento, el hueso estalla en varios trozos en un lugar determinado. En general, es difícil tratar este tipo de fracturas.
Los fragmentos óseos pueden estar alejados unos de otros (fractura desplazada), pero también pueden estar acabalgados (fragmentos imbricados).
Una fractura es cerrada cuando los extremos fracturados del hueso no atraviesan la piel. Es abierta cuando el hueso fracturado atraviesa la piel y se encuentra expuesto al aire libre. En este caso, el riesgo de infección es muy elevado.

Síntomas y diagnóstico

La fractura se caracteriza, primero, por la imposibilidad inmediata de realizar determinados gestos.
Después aparece hinchazón, dolor intenso, hematoma y, en ocasiones, una deformación visible o, incluso, un desgarro de la piel, cuando la fractura es abierta.
La radiografía confirma el diagnóstico y precisa la forma en que se ha producido la rotura y el grado de desplazamiento, si existe. Es indispensable realizar una radiografía antes de prescribir cualquier tratamiento, para elegir el método más adecuado, según el tipo de fractura.

Reparación del hueso

Después de una fractura, empieza el proceso de reparación, siempre que los extremos de los huesos se hayan colocado correctamente alineados. El proceso natural de reparación del hueso se realiza en cinco etapas.
Durante la primera etapa, se forma un coágulo de sangre entre los extremos óseos, lo cual detiene la hemorragia de los vasos lesionados por la fractura. Durante la segunda etapa, los glóbulos blancos limpiadores (macrófagos) eliminan los residuos. A continuación, otras células (fibroblastos) forman la trama del nuevo tejido óseo. Durante la tercera etapa, un hueso nuevo (callo) aparece entre los extremos óseos fracturados y borra la línea de fractura. Un hueso más denso y más sólido que el hueso anterior se crea en el callo (cuarta etapa). En la última etapa (bastante larga), el hueso recupera un aspecto sensiblemente normal.

Tratamiento ortopédico

El hueso empieza a repararse por sí mismo justo después de una fractura. La primera preocupación del médico es controlar que las extremidades rotas tengan una alineación perfecta, para que, una vez soldado, el hueso recupere su forma normal.
Se realizan radiografías para observar si el hueso está desplazado o no. En caso de desplazamiento, se reduce la fractura, lo que significa que el hueso se coloca en su eje con una maniobra realizada bajo anestesia general y controlada por radiografía.
Cuando los dos extremos del hueso roto están en una posición correcta, éste se inmoviliza para crear las condiciones ideales para la formación del callo óseo. La inmovilización se realiza por medio de un yeso.
Si la fractura es inestable, pueden utilizarse medios de fijación externos, colocados en el hueso y unidos por una placa metálica externa. El conjunto del dispositivo se mantiene hasta la formación de un callo sólido. También puede recurrirse a la osteosíntesis, que consiste en reunir los fragmentos del hueso fracturado con ayuda de un implante mecánico.

Convalecencia

El tiempo necesario para la consolidación de las fracturas varía de una persona a otra y depende de numerosos factores.
Generalmente, se requieren 3 meses para que un adulto recupere el apoyo completo de la pierna después de una fractura de tibia. Las fracturas se curan mucho más rápidamente en los niños que en los adultos.
La curación de una fractura depende, también, de la alimentación.
Cuanto mayor es el aporte de calcio y proteínas, mejores son los resultados. También son muy importantes las concentraciones de algunas hormonas y vitaminas –especialmente la parathormona y la
vitamina D, que intervienen en el metabolismo y en la absorción del calcio– y el estado general del paciente.
Después de una fractura, suele ser necesaria una reeducación: recuperación de los movimientos, musculación y ayuda a la recuperación del apoyo completo cuando se trata de las extremidades inferiores. Se aconseja no retomar las actividades deportivas hasta varios meses (entre 2 y 6) después de retirar un yeso.

Complicaciones

La mayor parte de las fracturas se reparan sin dificultad y forman el callo.
Una fractura mal reducida puede tardar más en curar, sobre todo cuando el callo no es lo suficientemente sólido. En este caso, suele ser necesario recurrir a una intervención quirúrgica. En cualquier fractura abierta, el mayor peligro es la infección del hueso por bacterias (osteomielitis).

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