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   Dolor ¿Qué es?
Enfermedades musculares y esqueléticas
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¿Qué es el dolor?

El dolor asume la función de señal de alarma al informar al organismo de la presencia de un trastorno que puede perjudicar. Intenso o persistente, puede ser agresivo para el individuo. Definición y mecanismos.

Todo el mundo tiene experiencia del dolor, pero cada uno lo experimenta a su manera y lo expresa de forma diferente. El dolor no es sólo una simple reacción desencadenada por una lesión física, es un fenómeno complejo que depende de un gran número de factores.

Definición del dolor

El dolor es una sensación penosa que se manifiesta bajo diferentes formas (quemazón, pinchazos, calambres, pesadez, estiramiento, etc.) y cuya intensidad y extensión son muy variables. Se asocia a lesiones de los tejidos o bien se describe como si estas lesiones existieran. La diversidad del dolor y el hecho de que siempre sea subjetivo explican la dificultad para proponer una definición totalmente satisfactoria. La noción de dolor cubre, en efecto, un gran número de experiencias diferentes, que varían según diversos criterios sensoriales y afectivos. Algunas personas refieren dolor en ausencia de una causa física probable; sin embargo, es imposible diferenciar su experiencia de la causada por una lesión real.
La comprensión de los mecanismos del dolor y su clasificación son, todavía hoy, aproximadas.
La apreciación de la intensidad del dolor es extremadamente variable; depende de la estructura emocional de la persona que lo sufre, lo que convierte en ilusorio cualquier
intento de establecer una relación entre la intensidad del estímulo doloroso y el padecimiento.

Función del dolor

El principal objetivo de una sensación dolorosa es proteger al organismo, al anunciar la aparición de un traumatismo o de una lesión. En un segundo tiempo, esta función de alerta contra la agresión externa o interna puede, si no se alivia, volverse contra el propio organismo y debilitarlo en lugar de servirle de ayuda. Un dolor intenso puede invadir el sistema nervioso e incapacitar al paciente para el cumplimiento de cualquier otra actividad.

Mecanismo del dolor

La sensación de dolor proviene de la excitación de receptores específicos, que reciben el nombre de nociceptores, situados en terminaciones nerviosas sensibles a los estímulos dolorosos. Estos receptores están localizados esencialmente en la piel y, en menor medida, en los vasos, las mucosas, los huesos y los tendones. Cuando un receptor del dolor se estimula, los influjos nerviosos que transmiten el mensaje circulan a través de los nervios hacia la médula espinal. Durante este período, la información dolorosa se somete a un cierto número de controles y a continuación se transmite hacia una estructura particular del cerebro, el tálamo, donde se percibe la sensación dolorosa. Los nociceptores transmiten dos tipos de información, responsables de dos tipos de dolor; el primero de ellos, bien localizado e inmediato, debido, por ejemplo, a una fractura, se transmite por fibras sensitivas gruesas; el segundo tipo, más difuso y más tardío, debido, por ejemplo, a una quemadura, se transmite por fibras diferentes a las anteriores.
Cuando el cerebro recibe el mensaje del dolor, envía (cuando esto es posible) una respuesta a un nervio motor, encargado de la contracción de un músculo que permite alejarse de la fuente dolorosa (por ej., se retira la mano de una fuente de calor).

Diferentes formas de dolor

Un dolor se define según el lugar donde se experimenta, el tipo, difuso o localizado, su intensidad, su periodicidad y su carácter: puede ser pulsátil, lancinante (las punzadas son características de una inflamación), o en forma de descargas eléctricas (afectación nerviosa), de calambres (afectación muscular) o de cólicos (afectación visceral), etc.
En algunos casos, el dolor se siente en un lugar del cuerpo diferente de la zona donde se ha producido la lesión o el traumatismo; se habla entonces de dolor irradiado. Otro tipo de dolor se refiere a un miembro fantasma; lo experimenta el 65% aproximadamente de los pacientes que han sufrido una amputación.

Dolor irradiado

El dolor que se experimenta en un lugar del cuerpo distinto de la zona donde se ha producido una lesión o un traumatismo es un dolor irradiado. Se debe al hecho de que, antes de penetrar en el cerebro, los nervios sensitivos se agrupan, y de ahí la posibilidad de confusión en cuanto al lugar de origen de los influjos dolorosos. De este modo, un dolor de origen dental se puede sentir en la zona auricular, ya que estas regiones están inervadas por el mismo nervio sensitivo.

Dolor agudo y dolor crónico

Un dolor agudo se manifiesta cuando se produce una lesión de tejidos y su función esencial es prevenir al individuo de la existencia de una disfunción en su organismo.
Se asocia a palpitaciones, aumento de la presión arterial, de la concentración de ciertas hormonas (cortisol, catecolaminas) y de la frecuencia del movimiento del aire en los pulmones (ventilación). Un dolor crónico es un dolor que persiste durante semanas, meses o incluso años. Es la secuela de una lesión nerviosa, de problemas de espalda, dolores de cabeza rebeldes, afectaciones articulares, o aún dolores cancerosos.
(Figura)

Tratamiento

El tratamiento del dolor se basa al mismo tiempo en la búsqueda de la causa y en la utilización de medicamentos que alivian el propio dolor.
La utilización de diferentes tratamientos disponibles para disminuir el dolor depende de su intensidad, de su duración, de su localización y de su causa.

Explicar el dolor al médico

La descripción minuciosa de un dolor aporta al médico una serie de informaciones imprescindibles para el diagnóstico. Resulta útil describir las diferentes características del dolor: la localización (indicando con el dedo el trayecto del dolor), el tipo (sensación de presión, de escozor, de descargas eléctricas...), la evolución (cuándo se inició el dolor, si el comienzo fue brusco o progresivo), las circunstancias desencadenantes (esfuerzo, traumatismo, accidente laboral...), etc.
Es necesario responder con la mayor precisión posible a las preguntas del médico.
¿Es un dolor permanente o intermitente? ¿Cuánto duran los accesos y los períodos de remisión? ¿El dolor se experimenta durante el día o por la noche? ¿Qué factores
influyen sobre el dolor, cuáles son los factores de alivio y de empeoramiento (postura, movimiento, horario, circunstancias emocionales, etc.)?

Analgésicos

Los medicamentos que actúan contra el dolor, llamados analgésicos (o antiálgicos), se pueden clasificar en 3 categorías según su grado de eficacia. Los analgésicos suaves son útiles, en general, para el tratamiento de dolores banales, como los dolores de cabeza o de muelas. Los medicamentos más utilizados son el paracetamol y el ácido acetilsalicílico. Los antiinflamatorios no esteroideos se utilizan para tratar dolores ligeros y moderados como los provocados por la artrosis o los traumatismos deportivos. Cuando el dolor no se alivia con este tipo de medicamentos, se pasa a otra fase que consiste en asociar analgésicos suaves con medicamentos parecidos a la morfina (por ej., codeína).
Para aliviar los dolores intensos y rebeldes, se utiliza la morfina, un medicamento que se extrae del opio. La morfina actúa en el cerebro y en la médula espinal bloqueando la transmisión del mensaje doloroso. Es un analgésico potente, indispensable para tratar determinados dolores. Para dolores agudos, como los postoperatorios, cada vez se utiliza más la morfina en inyección controlada por el propio paciente (mediante una pequeña bomba). Para dolores crónicos, como los provocados por el cáncer, se dispone actualmente de un gran número de posibilidades de administración. La vía oral, en forma de comprimidos, cápsulas, solución bebible, se prefiere en general a las formas inyectables, excepto cuando al paciente le cuesta tragar. La morfina es un medicamento extremadamente seguro, que no provoca toxicomanía. Los pacientes experimentan alivio la mayor parte del tiempo y los efectos indeseables, poco frecuentes, habitualmente son bien controlados por los médicos y los cuidadores. Por lo tanto, no hay ningún motivo para limitar su uso cuando los otros analgésicos no han conseguido disminuir el dolor.

Tratamientos complementarios

La cinesiterapia es esencial en el tratamiento de muchos dolores crónicos relacionados con el aparato locomotor (por ej., lumbalgia). Constituye una ayuda útil para dolores asociados a malas posturas y actitudes, a contracturas musculares o a limitaciones de la movilidad articular. Se puede asociar a técnicas de relajación que ayudan al paciente a controlar mejor el dolor y a reaccionar mejor a las situaciones de estrés que pueden aumentarlo. El objetivo de la relajación es ayudar a la persona a aumentar su tolerancia al dolor (a disminuir el miedo que ocasiona el dolor), a aceptarlo mejor y a llevar a cabo actividades de la forma lo más normal posible.

Alivio del dolor

En la mayoría de los casos, el dolor se puede aliviar o atenuar. No hay que dudar en solicitar al médico tratamientos eficaces ni en acudir, si es necesario, a los centros del dolor que se han creado durante los últimos años en muchos hospitales. Actualmente, sufrir ha dejado de ser una fatalidad, o una vivencia que puede, en muchos casos, evitarse.

Otros medicamentos para el dolor

Los antidepresivos se utilizan, por su propia acción contra el dolor, en algunas enfermedades (diabetes, herpes zóster) y para tratar los síntomas psíquicos asociados con el dolor crónico (depresión, ansiedad, insomnio). Los medicamentos contra la ansiedad (ansiolíticos y sedantes), contrariamente a una idea extendida, no tienen un efecto real sobre el dolor. Con frecuencia se prescriben cuando existen trastornos del sueño o como relajantes musculares.

Aspectos psicológicos del dolor

El dolor se acompaña generalmente de angustia, de ansiedad y, en ocasiones, de miedo. La causa y las circunstancias de su aparición también pueden influir en la percepción dolorosa por parte del paciente. El dolor provocado por un cáncer, debido al miedo que provoca esta enfermedad, puede parecer mucho más intenso y causar más sufrimiento que un dolor similar ocasionado por una enfermedad benigna. La sensación dolorosa puede disminuir en situaciones de excitación (por ej., durante una competición deportiva) o de emoción intensa. Algunas personas creen que la preparación mental para el dolor (por ej., frente al parto) reduce considerablemente la sensación y la reacción que desencadena.
Dispositivo que permite la autoadministración de morfina. Gracias a este sistema de bomba, el paciente puede controlar la cantidad de medicamento liberado, para ajustarlo mejor a la intensidad del dolor.
Tratamiento de la neuralgia por estimulación eléctrica. Se estimulan determinadas fibras nerviosas mediante una corriente eléctrica débil, lo que permite disminuir el dolor.

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