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   Exceso de colesterol ¿Qué es?
Enfermedades metabólicas y de la sangre
 
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¿Qué es el exceso de colesterol?

El colesterol es una sustancia que forma parte de nuestro organismo y es indispensable para la vida, pero su exceso resulta perjudicial: favorece la obstrucción progresiva de las arterias (aterosclerosis), que aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Un exceso de colesterol en la sangre (hipercolesterolemia) puede tener consecuencias graves. Por ello, es muy importante un seguimiento médico. Su objetivo es detectar el exceso de colesterol, precisar su origen y evaluar el riesgo de enfermedades cardiovasculares (mediante la búsqueda de otros factores de riesgo y la detección precoz de lesiones arteriales). Según los resultados, el médico recomendará seguir un régimen y más tarde, si es necesario, recetará medicamentos.

Diagnóstico

El exceso de colesterol se detecta en un análisis de sangre. Las ocasiones en las que un médico solicita la práctica de un análisis son diversas: examen sanitario sistemático, control antes o durante la contracepción oral (píldora), existencia de otro factor de riesgo cardiovascular (hipertensión arterial, tabaquismo, diabetes, etc.), familiar(es) próximo(s) con hipercolesterolemia, accidente cardíaco o vascular.
Si el resultado del análisis sobrepasa los valores normales (de 2 a 2,5 g/l), el médico solicitará un segundo análisis, para confirmar el diagnóstico y diferenciar las
concentraciones respectivas de colesterol “bueno” y “malo”. En la sangre, hay dos formas de colesterol: la forma denominada LDL (o colesterol “malo”), peligrosa para las arterias ya que las puede obstruir, y la forma que se conoce como HDL (o colesterol “bueno”) que, por el contrario, las protege.

Causas de un exceso de colesterol

El exceso de colesterol puede tener un origen genético o estar asociado al estilo de vida. En un gran número de personas, los dos factores van unidos. El origen genético generalmente se pone de manifiesto por la presencia en la familia de personas con hipercolesterolemia o con problemas cardiovasculares. La obesidad, el sedentarismo y una alimentación con demasiadas grasas favorecen el exceso de colesterol. En algunas personas, la causa de este exceso puede ser una enfermedad preexistente (por ejemplo, hipotiroidismo), cuyo tratamiento es suficiente para recuperar la situación normal.

Régimen

Si se padece de un exceso de colesterol, lo primero que hay que hacer es seguir un régimen. Este régimen, que consiste en comer alimentos con menos grasa y en seleccionar las grasas apropiadas, tiene dos objetivos: reducir la concentración de colesterol y proteger las arterias.
Comer alimentos con menos grasa. Si existe un exceso de colesterol, se recomienda reducir la proporción de grasas al 30% aproximadamente del aporte calórico diario.
Para lograrlo, es necesario disminuir las grasas añadidas a los alimentos (aceite, mantequilla, margarina, etc.) y las grasas presentes en algunos alimentos (carnes muy grasas, productos de charcutería, huevos, alimentos fritos, quesos, pasteles, etc.).
Seleccionar las grasas apropiadas. Las grasas están constituidas por elementos de pequeño tamaño llamados ácidos grasos, de los que existen tres tipos: los ácidos grasos saturados, los poliinsaturados y los monoinsaturados. Todas las grasas presentes en los alimentos están constituidas por una mezcla de estos ácidos grasos, pero en proporciones muy variables de un alimento a otro. Cada grupo de ácidos grasos tiene sus particularidades, que hay que tener en cuenta cuando existe un exceso de colesterol.
Los ácidos grasos saturados aumentan la concentración de colesterol, sobre todo de su porción más peligrosa para las arterias, el colesterol-LDL. Están presentes especialmente en las carnes muy grasas, los productos de charcutería, los quesos, la mantequilla, la crema, los pasteles. Por consiguiente, habrá que reducir el consumo de este tipo de alimentos y favorecer el de carnes magras, jamón cocido, yogurt, queso blanco, margarina.
Los ácidos grasos poliinsaturados disminuyen el colesterol “malo”, pero tienen dos inconvenientes: también reducen el colesterol “bueno” y son frágiles, por lo que existe el riesgo de degradación y de toxicidad en nuestro organismo si se consumen en demasiada cantidad. Están presentes sobre todo en el aceite de girasol, de maíz, de soja, y en muchas margarinas.

Los ácidos grasos monoinsaturados tienen una triple ventaja: reducen el colesterol “malo”, aumentan el colesterol “bueno” y no son frágiles. Por lo tanto, son los que hay que procurar consumir en mayor cantidad. Están presentes especialmente en el aceite de colza, de oliva y de cacahuete. Lo ideal es consumir estos aceites tanto para condimentar las ensaladas como para cocinar.

Proteger las arterias

Para proteger las arterias, independientemente de la concentración de colesterol en la sangre, se recomienda comer diariamente por lo menos una ración de hortalizas en cada comida (verdura, ensalada, sopa o como acompañamiento del plato principal) y dos raciones de fruta; pescado por lo menos dos veces a la semana; frutos secos (nueces, avellanas, almendras); copos de avena (cereales para el desayuno, muesli).
El consumo regular de vino tinto, junto con las comidas y en dosis pequeñas (como máximo dos vasos al día la mujer, tres vasos el hombre), también tiene un efecto protector de las arterias.

Medicamentos

Cuando, después de varios meses de prueba, el régimen no es suficiente para que la concentración de colesterol vuelva a valores no peligrosos, el médico receta uno o varios medicamentos destinados a reducir la concentración de colesterol (hipocolesterolemiantes). Pero la toma de estos medicamentos no ha de ser motivo para interrumpir el régimen, porque las recomendaciones dietéticas y el tratamiento médico van unidos.

El colesterol de los alimentos

Algunos alimentos de origen animal, como los huevos (la yema), los despojos, los productos de charcutería o los sesos, son ricos en colesterol. Inicialmente, se creía que había que evitarlos. En realidad, en la mayoría de las personas, el colesterol sanguíneo depende poco del colesterol de los alimentos. Si existe un exceso de colesterol, hay que reducir el consumo de estos alimentos, pero no es necesario eliminarlos: por ejemplo, no hay que consumir más de cinco o seis huevos por semana.
(Figures) Sección de una arteria parcialmente obstruida por una placa de ateroma. Este depósito de grasa (de color amarillo en la foto) en la pared de las arterias es la consecuencia principal de un exceso de colesterol.

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