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   Poliomielitis ¿Qué es?
Enfermedades infecciosas infantiles
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¿Qué es la poliomielitis?

Es una enfermedad infecciosa causada por un virus, que produce una infección leve. Cuando afecta al sistema nervioso, provoca parálisis irreversibles.

La poliomielitis es una enfermedad infecciosa que afecta principalmente a los niños, de donde deriva el nombre habitual de poliomielitis infantil.

Causas y frecuencia

El virus de la poliomielitis, llamado poliovirus, se encuentra en las heces de las personas infectadas. La enfermedad se transmite por la ingestión de agua o de alimentos contaminados o por medio de las manos sucias. La poliomielitis, muy frecuente en otra época, es una enfermedad excepcional, a causa de la vacunación masiva. Sin embargo, las personas no vacunadas o mal vacunadas, pueden contraer el virus durante un viaje a un país en el que la higiene y la salubridad sean escasas.

Síntomas

Sin vacunación, la poliomielitis puede ser causa de problemas más o menos graves. Las formas leves de la enfermedad son las más frecuentes. Alrededor del 85 % de los niños infectados por el virus no presentan ningún síntoma.
En los otros casos, después de un período de incubación de 3 a 5 días, los pacientes presentan fiebre, inflamación de la garganta, dolor de cabeza y vómitos. Al cabo de algunos días, la mayor parte de los enfermos se curan.
No obstante, pueden aparecer síntomas de meningitis: fiebre elevada, dolor de cabeza insoportable, rigidez de la nuca, dolores musculares (en ocasiones, acompañados de calambres) y retención de orina.

Secuelas: parálisis

La enfermedad se caracteriza por la aparición tardía de parálisis. Su distribución corporal es irregular y asimétrica. Afecta, generalmente, a las extremidades –los brazos y las piernas– y, en algunas ocasiones, a los músculos abdominales. En los casos más graves, muy infrecuentes, puede extenderse a los músculos de la respiración y de la deglución.
La parálisis desaparece más o menos completamente, aunque, por lo general, la recuperación es parcial y varía de una persona a otra. El período de regresión empieza 15 días después de la aparición de los síntomas y puede durar hasta 2 años.
La parálisis es una secuela muscular temible. Es el aspecto más grave de la poliomielitis, especialmente en el niño en período de crecimiento. La atrofia y el acortamiento (retracción) de los músculos y la falta de crecimiento de una o varias extremidades suelen requerir, durante los años siguientes, intervenciones
quirúrgicas ortopédicas de las extremidades afectadas o de la columna vertebral (si sufren deformaciones).

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico se confirma aislando el virus a partir de una muestra de líquido cefalorraquídeo (obtenido mediante punción lumbar) o por el examen de las heces (coprocultivo).
La enfermedad no tiene ningún tratamiento eficaz. Cuando el paciente no sufre parálisis, el médico prescribe reposo y medicamentos contra el dolor (analgésicos). Cuando aparece parálisis, debe emplearse la fototerapia para limitar las lesiones y las retracciones musculares. Este tratamiento debe mantenerse durante toda la convalecencia, para conservar el buen funcionamiento de los músculos.

Prevención

La prevención de la poliomielitis es el objetivo fundamental, ya que los resultados del tratamiento de la enfermedad o de sus secuelas no siempre son buenos.
Es imprescindible extremar las medidas de higiene en la manipulación de las materias fecales y de los alimentos que puedan haberse contaminado por medio de las aguas. En este sentido, la higiene de las manos es primordial.
Otra medida importante es la vacunación universal de la población durante la infancia. Es la única forma de conseguir la erradicación definitiva de la enfermedad. Existen dos tipos de vacuna: la oral, que se emplea habitualmente para la vacunación sistemática de los niños, y intramuscular, que puede sustituir a la anterior en algunos casos (personas inmunodeprimidas).

Vacunación

Consiste en la vacunación, que es obligatoria en numerosos países:
Tres inyecciones durante el primer año de vida (a los 2, 3 y 4 meses).

Una dosis al año siguiente (a los 15 o 18 meses).

Una dosis cada 5 años hasta la mayoría de edad del niño (hacia los 5 o 6 años, entre los 11 y 13 años, y entre los 16 y 21 años).

Una dosis cada 10 años.
Para una protección total, la vacunación debe ser completa en cuanto al número de dosis.
En los países en los que la enfermedad prácticamente ha desaparecido gracias a la vacunación, la inmunidad de los niños y de los adultos debe mantenerse mediante dosis periódicas de la vacuna.

Pronóstico

El pronóstico depende de la aparición o no de parálisis. En el caso de poliomielitis sin parálisis, la curación es definitiva. En cambio, cuando existe parálisis, éstas remiten más o menos completamente.
La recuperación de todas las capacidades de movimiento del enfermo puede requerir hasta 2 años.
Después de este tiempo, no suele haber más evolución. La gravedad de las secuelas es muy variable. En las formas extendidas con afectación respiratoria, que requiere asistencia respiratoria en un servicio de reanimación, la parálisis suele ser importante.

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