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   Púrpura ¿Qué es?
Enfermedades de la piel
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¿Qué es la púrpura?

Este término designa las manchas rojas o azuladas que aparecen en la piel debido a algunos trastornos o enfermedades. Aunque no son graves, pueden deberse a enfermedades que sí lo son.

La púrpura se presenta en forma de manchas producidas por hemorragias en la piel. Algunas de ellas son del tamaño de la cabeza de un alfiler (petequias) y otras tienen 2 o 3 cm de diámetro (equimosis).
Estas manchas, que no desaparecen cuando se ejerce presión sobre ellas, no suelen ser graves. Pueden estar acompañadas por algunos síntomas, como dolores lumbares o en las piernas y fiebre, en cuyo caso se aconseja consultar con el médico.

Causas

Son diversas y definen los diferentes tipos de púrpura. La presencia de púrpura, es decir, de un pequeño sangrado cutáneo, puede corresponder a tres tipos de causas:
Fragilidad vascular. Se debe a una agresión física, infecciosa o inmunológica. Algunos traumatismos mínimos producen la aparición de la púrpura en la piel: calcetines demasiado apretados sobre los tobillos del niño, marcas provocadas por la goma empleada para obtener una muestra de sangre o esfuerzos que acompañan a la tos o a los vómitos. Esta fragilidad de los vasos es poco importante, pero puede revestir gravedad cuando se acompaña por una fiebre alta.

Problemas plaquetarios. Están provocados por una alteración en el funcionamiento de las plaquetas (son células de la sangre que favorecen la coagulación) o por la insuficiencia de plaquetas en la sangre, favorecida por la ingestión de medicamentos, como el ácido acetilsalicílico, entre otros.

Manifestación de una enfermedad (vasculitis). La vasculitis suele estar asociada a otros tipos de hemorragias.
En todos los casos, el médico debe examinar al niño con urgencia y efectuar un análisis de sangre para determinar la causa de la púrpura y prescribir un tratamiento adecuado.

Púrpura infecciosa

Se debe a la disminución del número de plaquetas o a la rotura de los vasos sanguíneos. Esta púrpura produce manchas rojas que aparecen durante una enfermedad infecciosa (sarampión, escarlatina y mononucleosis). Aunque la propia púrpura no requiere ningún tratamiento local concreto, la enfermedad que la produce suele ser grave. Hay que atender al niño con urgencia cuando la causa es una infección bacteriana, como la neumonía, la meningitis o la septicemia.

Púrpura fulminante

Se llama también meningococia fulminante y es una enfermedad muy grave, producida por una bacteria (meningococo). Afecta sobre todo a los niños pequeños. Esta púrpura se manifiesta por varios signos: fiebre alta (mal tolerada por el niño, que no tiene buen aspecto), diseminación muy rápida de las manchas en la piel y descenso importante de la presión arterial. El tratamiento requiere la hospitalización urgente y consiste en la administración de antibióticos.

Púrpura reumatoide

Este tipo de púrpura es una enfermedad leve, que afecta particularmente a los niños y a los adultos jóvenes.
Aparece después de una infección común: por ejemplo, una amigdalitis. Se manifiesta por la presencia de manchas en relieve en las nalgas y los tobillos, acompañadas de hinchazón de las manos y los pies, dolores articulares y digestivos, cólicos, vómitos y falta de apetito.
La causa desencadenante de este trastorno es desconocida, aunque –sin duda– es de naturaleza inmunológica, en relación con la inflamación de las paredes de los vasos. La enfermedad evoluciona en brotes y no se debe a un defecto en la coagulación de la sangre ni a una falta de plaquetas sanguíneas.

Diagnóstico diferencial

No siempre es fácil distinguir uno u otro tipo de púrpura. En general, las púrpuras de origen directamente infeccioso, suelen asociarse a cuadros febriles más o menos intensos, con afectación del estado general, sobre todo en los niños. En cambio, las púrpuras debidas a enfermedades sistémicas o a causas inmunológicas se presentan exclusivamente con las lesiones cutáneas, sin otros signos asociados.

Vasculitis

Esta palabra designa diferentes afecciones del sistema vascular, que provocan una inflamación de la pared de los vasos sanguíneos. En el niño, la mayor parte de las erupciones, eritematosas o purpúricas, corresponden a una inflamación de los pequeños vasos y son producidas por enfermedades infecciosas virales sin gravedad. Las enfermedades más graves pueden afectar a las venas y a las arterias. En estos casos, se prescribe un tratamiento antiinflamatorio o a base de medicamentos que sirven para reducir la actividad del sistema inmunitario (inmunosupresores), para detener la evolución de estas enfermedades.

Púrpura trombopénica

La púrpura puede estar asociada a una disminución del número de plaquetas en la sangre (trombopenia).
En ocasiones produce hemorragias en la nariz, las encías, la orina o los órganos más profundos. Para determinar su origen, evaluar los riesgos potenciales y decidir el tratamiento y las medidas de control, es preciso hospitalizar al paciente, debido al riesgo de hemorragia.

Púrpura. Es una erupción que se presenta en forma de pequeñas manchas rojas, que no desaparecen con la presión del dedo.

Tratamiento de la púrpura

La púrpura se cura sola en algunas semanas. Es preciso guardar reposo en cama cuando el niño experimenta dolor en las articulaciones (rodillas o tobillos). En ocasiones, hay que aliviar los dolores con analgésicos suaves. La hinchazón de las articulaciones no evoluciona de forma crónica y no deja nunca secuelas.

Complicaciones

En algunos casos, el niño presenta, una inflamación de los riñones, que se manifiesta tardíamente por la presencia de sangre o proteínas en la orina (hematuria o proteinuria). Las tasas de proteínas y de sangre en la orina se detectan por medio de tiras reactivas urinarias.
El niño debe ser controlado por el médico, incluso después de la curación de la púrpura reumatoide, ya que esta enfermedad puede reaparecer meses después de la primera manifestación.
Otra complicación frecuente y potencialmente grave es de tipo digestivo. La presencia de lesiones hemorrágicas en el intestino puede dar lugar a un cuadro de dolor abdominal similar a una apendicitis.
No es infrecuente que en estos casos el niño sea operado, en busca de una causa quirúrgica de su abdomen agudo.
En ocasiones, las hemorragias en la pared intestinal son tan abundantes que el intestino puede llegar a ocluirse.

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