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Pérdida de conocimiento

Los trastornos de la conciencia pueden ser leves o pueden indicar una enfermedad grave.

Pérdida de conocimiento
© Jupiter

El mareo se manifiesta por la sensación de desvanecimiento inminente.
La pérdida de conocimiento se caracteriza porque la persona pierde el contacto con el mundo exterior.

Mareos

Pueden ser debidos a: disminución de la cantidad de sangre que llega al cerebro, presencia de un tóxico en la sangre o también a una concentración de glucosa en la sangre anormalmente baja (hipoglucemia).
Ante una persona que ha sufrido un mareo, el socorrista debe preguntar: ¿es la primera vez?, ¿cuánto tiempo ha transcurrido desde la última comida?, ¿cuánto ha durado el mareo?, ¿sigue algún tratamiento?, ¿existe dolor torácico?
Mareos leves. Pueden ser fruto de una emoción fuerte (pánico, contrariedad). En personas sensibles, el estrés puede provocar una disminución de la presión arterial y, por consiguiente, de la sangre que llega al cerebro. Un mareo también puede ser consecuencia de una fatiga intensa, de un ambiente cerrado muy caluroso, de una comida demasiado copiosa o de un ayuno prolongado. La persona afectada advierte que la cabeza le da vueltas, se nota débil e intranquila, y siente náuseas. La piel está pálida y húmeda; el pulso es lento y débil. Por lo general, el paciente se recupera en unos minutos. En algunos casos, el mareo va seguido de una pérdida de conocimiento.

Si el paciente se siente inseguro, hay que sentarlo o tumbarlo, desabrocharle la ropa y pedirle que respire profundamente. Si el mareo se agrava, colocarlo boca arriba, con las extremidades inferiores elevadas, para favorecer la llegada de sangre y oxígeno al cerebro.
Elegir un lugar tranquilo y aireado, y desabrocharle la ropa en la zona del cuello, el tórax y la cintura. Comprobar la respiración y el pulso.
En caso de pérdida de conciencia, colocar al paciente en la posición lateral de seguridad. Cuando recupere el conocimiento, levantarlo suavemente, hasta que esté en posición sentada. El paciente puede tomar algunos sorbos de agua fría.

Mareos de origen cardíaco. El paciente se queja de un dolor en el tórax que irradia hacia el cuello, la garganta, la mandíbula o la espalda, de una sensación de opresión en el pecho o, incluso, de una molestia persistente en el estómago; su cara está pálida y sus labios morados.
Siente un vértigo que le obliga a sentarse, su lenguaje es incoherente y puede estar sin aliento. En presencia de uno o varios de estos signos, hay que pedir ayuda, ya que puede tratarse de una enfermedad cardíaca.
Si el paciente está consciente, colocarlo en posición semisentada, con una manta detrás de la espalda y un cojín bajo las rodillas. Desabrochar las ropas en la zona del cuello, el tórax y la cintura. Comprobar la respiración y el pulso. Preguntarle si toma habitualmente algún medicamento en caso de mareo, y si es así administrarle la dosis que indique.
Si el paciente pierde la conciencia, pero respira con normalidad, colocarlo en la posición lateral de seguridad. Si no respira ni tiene pulso, aplicar inmediatamente el masaje cardíaco asociado con el boca a boca.

Pérdida de conocimiento

El desvanecimiento se produce de forma brusca o progresiva. La víctima está inmóvil y muy pálida, y no reacciona ante los ruidos ni los estímulos dolorosos. La duración de la pérdida de conciencia suele ser inferior a un minuto; cuando se prolonga, se habla de coma.
Puede deberse a asfixia, electrocución, traumatismo craneal, hemorragia grave, deshidratación, enfermedad cardíaca, crisis de epilepsia o ingestión de ciertos medicamentos.
El síncope vagal es la causa más frecuente. Se trata de una sobreexcitación del nervio que interviene en el control de la respiración y de la circulación sanguínea. No es grave, se produce en situaciones de estrés o dolor intenso, y no necesita tratamiento.
Incorporarse de forma rápida después de un período prolongado en la cama puede dar lugar a la llamada hipotensión ortostática, que también es una causa frecuente de desvanecimiento. Se debe a la acumulación de un importante volumen de sangre en las extremidades, a expensas del resto del organismo.
En caso de desvanecimiento, hay que seguir estos pasos:
Pedir ayuda.

Tumbar a la víctima en un lugar tranquilo y aireado; desabrocharle la ropa en la zona del cuello, el tórax y la cintura.

Comprobar la respiración; si es normal, tumbar a la víctima, con las extremidades
inferiores elevadas, o colocarla en la posición lateral de seguridad.

Tomarle el pulso.

Cuando recupere el conocimiento, levantarla suavemente hasta la posición sentada y tranquilizarla.

En caso de paro respiratorio, aplicar el boca a boca y, si el pulso no es perceptible, iniciar el masaje cardíaco.

Hipoglucemia

Se produce cuando la tasa de azúcar (glucosa) en la sangre (glucemia) es muy baja y afecta sobre todo a los diabéticos, pero también se manifiesta después de un ayuno prolongado o durante un ejercicio físico intenso. La hipoglucemia se caracteriza por un estado de debilidad generalizada. El paciente está pálido y sudoroso; presenta un pulso acelerado y temblor en las extremidades; experimenta una sensación de vértigo y, en algunos casos, se desvanece. Si está consciente, hay que proporcionarle inmediatamente un alimento azucarado.
Posición lateral de seguridad. Esta posición evita la asfixia al impedir la caída de la lengua hacia atrás y la obstrucción de las vías respiratorias.
Pérdida de conocimiento. El desvanecimiento se produce de forma brusca o progresiva.

Publicado el 12/02/2010Comentar

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